La Raza, una colonia exiliada de Pachuca
Persiste la pobreza, drogadicción y delincuencia
MAXIMILIANO PÉREZ SÁNCHEZ
No hay edad para que una lata de activo sea compañera en el camino de algún habitante de la colonia La Raza. Popular en Pachuca por tener la mala fama de que aquel que sube y no conoce, quizá viva un momento de pesadilla.
Hay problemas que prevalecen en el sitio, todos del total conocimiento de los lugareños: la drogadicción, el alcoholismo, el desempleo y los embarazos a temprana edad.
Elizabeth, una vecina que se encuentra al frente de un grupo que pretende fomentar el deporte para erradicar los malos hábitos, dijo para este diario que son muchas las necesidades y aceptó que, de algún modo, la colonia se ha catalogado como peligrosa.
“Los taxistas, por ejemplo, no suben ya casi ni en el día, pues dicen que los asaltan o los jóvenes les piden cooperación, entonces realmente no les sale ni lo del viaje”.
En este lugar no hay horario para ingerir alcohol o inhalar solventes, mucho menos para darse un toque de mota, tampoco edades para el vicio, pues el que ya cayó, ya cayó.
Regularmente los hombres de casa se dedican a algún oficio: herreros, plomeros, hojalatería o albañilería, por mencionar algunos. Con eso sacan adelante a sus familias, pues fuera de la colonia no tienen oportunidad de adquirir un buen empleo.
“Eso entristece y de ahí quizá nace el repudio hacia los demás, por la falta de oportunidades, por la falta de igualdad”, agregó. Pese a estos conflictos, La Raza cuenta con un jardín de niños, una primaria y una secundaria, además de un Centro de Salud.
En marzo entró al quite la Agencia de Seguridad Estatal de Hidalgo (ASEH), cuyos agentes se reunieron con la gente para escuchar sus necesidades e implementar acciones en cuanto a prevención del delito.
La respuesta de la gente fue buena, hubo disposición y con ello se logró recuperar un espacio destinado al deporte que ahora es aprovechado por los niños, les sirve como distractor para que se alejen de las malas cosas.
Aunado a ello, los uniformados realizaron pláticas en las escuelas, con la autorización y buena participación del personal docente, con quien comparten el mismo fin: armonizar la colonia.


























