En tiempos de amor y cólera, vivir en alerta no es normal, pero se vuelve habitual, actualmente escuchamos a muchas personas que viven con ansiedad y pasan gran parte del día en estado de constante alerta y aún así, no lo perciben, porque desean ignorarlo, pero al final del día lo saben, porque su cuerpo y sueño se los demuestra, algunos viven escuchando y lo que es peor, creyendo lo que las noticias anuncian sin saber que la ausencia que prestamos a ellas, se vuelve un acto de respeto, tal vez ya no somos como ayer… pero fuimos y aún estamos.
Aunque las noticias negativas no siempre se vean como ataques evidentes sino como anticipación del futuro, se convierten en preocupación constante con pensamientos negativos repetitivos que silenciosamente se transforman en tensión en el cuerpo o sensación de que “algo puede salir mal” y lo importante es que en la mayoría de las ocasiones no hay un problema real, pues el problema lo hacemos acorde a la interpretación que damos a las situaciones que ocurren en el aquí y el ahora.
El ego propio y ajeno se alimenta creando caos y ansiedad, así, sin darnos cuenta ignoramos que el sufrimiento en general no viene de afuera, viene de los pensamientos que repetimos una y otra vez, vivimos con pensamientos de miedo, escasez, del nada me alcanza o no soy suficiente, viene del decir para qué, si yo no puedo hacer nada, viene del olvidar que debemos vivir en el aquí y el ahora. Nuestro ego se alimenta de eso, por eso necesita mantenernos siempre en alerta para sentirnos “útiles”, buscamos el perdón como escape sin saber que éste, no es un acto ocasional, es una práctica constante de corrección mental que inicia con perdonarnos a nosotros al aceptar el tener miedo sin reconocer la honestidad del valor real de cada situación que vivimos.
Lo que ves como malo o bueno no es lo que has hecho sino cómo tú lo aceptas , recuerda que no siempre podemos elegir las circunstancia de lo que vivimos, pero siempre tenemos cómo elegir nuestra actitud frente a lo que vivimos, en ocasiones sentimos que estamos solos o incomprendidos sin reconocer que siempre estamos acompañados por un ser superior que se encuentra dentro de nosotros, siempre hay oportunidades hay que reconocerlas fuera del miedo o lo negativo, pues, aunque nuestros ojos en ocasiones no pueden o no quieren ver, sabemos que estamos aquí y ahora, no para pelear con el pensamiento, no para desaparecer a la fuerza y menos para buscar falsas salidas, me resulta incomprensible que en el mundo actual la cifra de demencia y Alzheimer haya subido del 1% al 70 % en cincuenta años o menos, o que los suicidios entre jóvenes menores de treinta años sean cada vez más frecuentes.
En ocasiones como padres, como pareja o amigos o hermanos damos de más sin ver resultados, en ese momento como dijo Mario Benedetti: si todo lo que ofreciste no alcanzó, ofrece tu ausencia, porque seguir dando cuando ya diste todo no es amor, es desgaste y la ausencia se vuelve un acto de respeto hacia ti, el irse no es orgullo es dignidad, perdónate por lo que dejaste de hacer y realízalo hoy, porque la vida no espera y la muerte es compañera diaria de la vida aunque no se perciba, tal vez el perdón no cambie el mundo, pero sí tu mundo, pues hace cambiar la interpretación que tu mente da a lo que vives y cuando la mente se corrige, la ansiedad pierde su función dándote oportunidad a elegir bajo tu nueva visión para así crear la paz que necesitas, no todo lo que ves afuera se resuelve afuera, necesitas dejar tu guerra interna y de vez en vez necesitas volver a nacer sin nada, sin prisas, sin equipaje, sin miedo, sin mirar atrás, sin olvidarte de vivir, juega, piérdete y recuerda que lo mejor de la vida es lo que vives cada día, escribe tu historia y la del país donde vives, porque mi país México es caos, pero también es alegría, es cárteles pero también es comunidad que ama y se protege entre ellos, es disfrutar la música, la compañía, un buen trago de licor o cerveza entre amigos y familia, es reír y llorar juntos para volver a nacer cada dia, para resurgir de la cenizas con respeto y amor, es ganar al tiempo sabiendo que nunca se le gana, es resistir con amor y seguridad alejándose del miedo para seguir contando las historias de cada día, reemplazando el miedo por curiosidad, México es un país vivo y palpitante que no permite vivir aislado, pues la gente se saluda y da los buenos días al vecino que cruza sabiendo que somos un país resiliente, diverso y profundamente vivo, si piensas como yo, escríbeme en angeldesofia@yahoo.com.mx