Análisislunes, 20 de octubre de 2025
Ley de Ingresos 2026
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Hace un par de días fue aprobada una importante ley para el 2026, la Ley de Ingresos, que define el fondo financiero con el que contará el gobierno de México en el próximo año, que será de 10 billones 193 mil 683.7 millones. Este ingreso lo aprueba el Poder Legislativo, no sin una discusión intensa con las diferentes visiones de los integrantes de la Cámara de Diputados. Esta ley consta de tres grandes capítulos: Impuestos, Derechos y Código Fiscal. Cada uno de ellos se analiza y se aprueba por separado en intenso debate.
En este espacio me referiré a una parte del contenido de la Ley de Ingresos, en relación con los Impuestos Especiales Sobre Productos y Servicios (IEPS) también llamados Impuestos Saludables por ser también de gran interés para toda la población. El incremento gravable a cigarrillos, refrescos y bebidas azucaradas es una medida preventiva en materia de salud. Esta reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios promueve la disminución del consumo de productos dañinos para la vida. El consumo diario de bebidas azucaradas o edulcoradas aumenta hasta 60% el riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas asociadas a disfunción metabólica. Las bebidas azucaradas elevan la glucosa e insulina, por lo que fomentan el aumento de peso y de ácido úrico, condiciones que promueven la grasa hepática. En cuanto a los refrescos “sin azúcar”, generan diversos efectos en el intestino: alteran el microbiota intestinal; afectan la saciedad y, estimulan la secreción de insulina. Todo esto impacta directamente en contra de la salud metabólica del hígado.
Las compañías refresqueras tienen una impresionante presencia mundial con toda una red de fabricación, mercadotecnia y distribución, llegan a los rincones más recónditos donde otros productos no lo logran, tienen una perversa capacidad de atención a la diversidad geográfica.
Cuando una persona toma una bebida azucarada, ya sean refrescos o jugos industrializados, está dejando de tomar agua natural, la cual hidrata el cuerpo y ayuda a las funciones necesarias del mismo, la recomendación para hidratarse depende de la edad, los niños de preescolar 1.5 litros, mientras que los adolescentes y adultos 2.5 litros. La necesidad de agua puede cambiar debido a la actividad física, aunque nadie discute la importancia de este vital líquido, en la práctica se olvida este hábito y se sustituye con el consumo de bebidas nocivas para la salud. Paralelo a esto, está la gigantesca cantidad de envases que se desechan y que contaminan el suelo, agua y aire.
Esta reforma no solo tiene que ver con el ejercicio de recaudación, sino también con los hábitos saludables y con las estrategias que se implantan como plan de salud preventiva. Lo planteó Hipócrates: “Sea el alimento tu medicina y la medicina tu alimento”. La cuota impositiva hace referencia a un incremento, grabable por litro, de las bebidas saborizadas que contengan azúcar añadida. Se estima que el mexicano promedio consume aproximadamente 166 litros al año, lo que ubica a México en la primera línea de los países que más consumen bebidas saborizadas, lo que contribuye de manera notoria a la ingesta energética, el cual es un factor importante para el padecimiento de enfermedades crónicas no transmisibles como: diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedad coronaria, enfermedad vascular cerebral, osteoartritis, cánceres de mama, esófago, colon, endometrio, riñón, entre otras. Dichos padecimientos están asociados directamente con 41 mil muertes anuales en México, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT).
Esta reforma, estima que las contribuciones recaudadas sean destinadas a los diversos programas de salud para abatir las consecuencias patológicas originadas por el consumo de refrescos, bebidas industrializadas y cigarrillos.
Sin duda, es una decisión importante para la salud de toda la población de México