Rompiendo Paradigmas
Rechaza la mentalidad de dieta: Deshazte de libros y artículos que prometen una pérdida de peso rápida y fácil.
Honra tu hambre: Mantén tu cuerpo nutrido biológicamente con energía adecuada; ignorar el hambre puede desencadenar un impulso primitivo de comer en exceso.
Haz las paces con la comida: Date permiso incondicional para comer. Al eliminar la prohibición, el alimento deja de tener un poder obsesivo.
Desafía a la “policía alimentaria”: Di “no” a los pensamientos que te catalogan como “bueno” o “malo”; según lo que consumes.
Descubre el factor de satisfacción: Busca el placer y la satisfacción en la experiencia de comer, lo cual ayuda a sentir que has comido “suficiente”.
Siente tu saciedad: Escucha las señales de tu cuerpo que te indican que ya no tienes hambre y que estás cómodamente lleno.
Maneja tus emociones con amabilidad: Encuentra formas de consolarte y resolver tus problemas (ansiedad, soledad, aburrimiento) sin usar la comida como único recurso.
Respeta tu cuerpo: Acepta tu genética y deja de ser tan crítico con tu apariencia física para sentirte mejor contigo mismo.
Movimiento - Siente la diferencia: Olvida el ejercicio punitivo para quemar calorías y enfócate en actividades que te hagan sentir bien y con energía.
Honra tu salud con una nutrición suave: Toma decisiones alimentarias que respeten tu salud y tus papilas gustativas; no necesitas comer “perfecto”; para estar sano.















