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Análisisviernes, 27 de marzo de 2026

Rompiendo Paradigmas

Después de unos días intensos de trabajo, que lograste grandes logros y que, por fin, se apagan las luces y se acaba el ruido, ¿has buscado estar solo?, yo sí y les puedo decir que lo disfruto, es un momento de paz que después del revuelo cae muy bien.

Para que esta soledad sea realmente nutritiva y no solo “pasar el tiempo”, aquí tienes algunas claves prácticas. No se trata de aislarse, sino de tener citas contigo mismo:

Citas de artista: Una vez por semana, ve a un museo, al cine o a una cafetería completamente solo, sin celular. El objetivo es observar el entorno y tus reacciones.

Escritura reflexiva: Dedica 15 minutos a volcar tus pensamientos en papel. Esto convierte el ruido mental en un diálogo estructurado contigo mismo.

Caminatas contemplativas: Camina sin rumbo y sin música. Forzar a la mente a no estar “entretenida” dispara la creatividad. Es fundamental distinguir entre soledad y aislamiento para mantener el equilibrio.

Solitud (Soledad elegida): Es un estado de plenitud. Te sientes conectado contigo mismo y sales de ella renovado para interactuar con los demás. Es un “motor” de salud

mental.

Aislamiento (Soledad impuesta): Se siente como un vacío o rechazo. Es la carencia de conexiones significativas y suele generar ansiedad o tristeza. Es un “factor de riesgo” para la salud.

Recuerda, la solitud es un acto de libertad. Implica estar en paz con uno mismo, utilizar recursos internos para “auto asistirse” y no depender de la presencia o ausencia de otros para sentirse pleno.

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