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Análisissábado, 28 de julio de 2018

Atalaya del 29 de julio de 2018

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Nadie hubiera imaginado que un Presidente electo iniciará funciones antes de la salida de su antecesor. En las circunstancias actuales, lo impensado se ha convertido en realidad. Desde que se conoció la victoria de López Obrador, al día siguiente, inició su gestión al frente del Ejecutivo Federal.

Antes, los Presidentes electos desaparecían del escenario político hasta unos días de su toma de posesión y volvían a aparecer hasta cuando daban a conocer el gabinete que les acompañaría al inicio de su gestión.

Había un acuerdo no escrito en el que el Presidente electo cedía los micrófonos y las cámaras al Presidente saliente, quien aprovechaba los últimos meses de su mandato para recorrer por última vez todo el país y despedirse de la población.

Todos sabían que en su último año de gestión, el Presidente saliente perdía todo poder de conducción y peso político y, todo su gabinete le dejaba de ser leal y de obedecerlo. Sin embargo, le debían respeto a quien había dirigido les destinos del país.

Por eso es de llamar la atención todo esto que estamos atestiguando, un escenario político que acaparó la atención de todos los ciudadanos desde antes del destape de los candidatos que contendieron en las elecciones presidenciales y que se intensificó durante el periodo de sus campañas políticas.

Algunos pensaron que pasadas las elecciones bajaría la intensidad del escenario político y que descansaríamos de las campañas publicitarias que inundaron los espacios informativos, sin embargo, ello no fue así.

El propósito ha sido mandar señales claras de una transición ordenada y coordinada con las autoridades salientes. Es así que a lo largo de este mes, los cardenales han acaparado la atención de los medios de comunicación.

Este no es casualidad, es una estrategia clara de lo que el nuevo gobierno quiere que sepamos todos los que vivimos en este país y los mercados internacionales, el objetivo es dejar en claro cuáles serán las estrategias y objetivos primordiales de este gobierno que virtualmente ya está en control de la agenda pública.

Tan es así que ya Donald Trump envío algunas de sus piezas fundamentales para conocer y saber lo que pretende hacer el nuevo Presidente de México. Funcionarios de la más alta importancia le conocieron y seguramente pactaron acciones que convienen a ambos países.

Un resultado inmediato es el re-inicio de las negociaciones del NAFTA, otro buen resultado es que ambos Presidentes acordaron una agenda bilateral de alto impacto para sus naciones. Desarrollo, Seguridad, Economía y MIGRACIÓN son los 4 pilares que trabajarán ambos gobiernos de inmediato.

Tal vez el tema de la MIGRACIÓN es lo que más gustó a Trump, y es lo que ha originado los buenos comentarios respecto a López Obrador. De seguir así esta mejora en la relación bilateral, seguramente se lograrán acuerdo que beneficien a nuestros países.

No podemos cantar victoria, pero es un buen inicio. En el curso de este mes, el futuro Presidente de México se ha dado el lujo de hacer cambios en su gabinete e incluso sigue nombrando al gabinete ampliado.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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