El Ágora | Un año para transformar la maternidad.
El Congreso del Estado de Aguascalientes aprobó que 2026 sea el Año de la Maternidad y la Primera Infancia, una declaratoria que, si se asume con seriedad, puede convertirse en un parteaguas para la vida de miles de mujeres, niñas, niños y familias.
No es una frase para membretes ni un gesto simbólico, es un compromiso institucional que nos obliga a mirar de frente realidades que durante años se han normalizado.
La maternidad, pese a los discursos que la envuelven de ternura, sigue siendo un territorio donde muchas mujeres transitan con miedo, con dolor no atendido, con soledad y con una profunda indiferencia institucional.
La primera infancia, por su parte, continúa siendo un concepto repetido en discursos oficiales, pero no siempre traducido en acciones que garanticen un inicio de vida digno. Por eso esta declaratoria no puede quedarse en el papel, sino que debe convertirse en una exigencia pública.
En la discusión legislativa resonó una frase que sintetiza el espíritu de este compromiso: “Porque parir con dignidad no es un favor: es un derecho.” Y es precisamente ese derecho el que debemos garantizar desde todos los frentes.
Erradicar la violencia obstétrica, asegurar un trato respetuoso y humano, es un estándar obligatorio que debería de aplicarse en todo el territorio de nuestro Estado, estos pasos son indispensables para transformar la experiencia del nacimiento en Aguascalientes, donde se respetan a las madres, las y los bebes recién nacidos.
Uno de los objetivos es que los hospitales del Estado avancen hacia la exigencia personal capacitado, espacios adecuados y prácticas centradas en las familias. Pero también exige que lleguemos antes, donde que la maternidad sea una decisión informada, acompañada y deseada, no una consecuencia del silencio o de la falta de educación.
La visión que compartimos desde el Congreso es clara, que cada mujer en Aguascalientes pueda decir que fue atendida con respeto, que fue escuchada, que fue acompañada. Y que cada niña y niño inicie su vida con amor, salud y presencia. Porque, cuidando a una madre, cuidamos a una generación completa.
La declaratoria ya está aprobada. Ahora toca demostrar que no será un eslogan, sino un compromiso real. Que 2026 se note en los hospitales, en las escuelas, en las políticas públicas y en la vida cotidiana de las familias. Que se note también en las niñas que podrán seguir siendo niñas.
El reto es enorme. Pero también lo es la oportunidad de cambiar el futuro de Aguascalientes.
















