A contratiempo anacrónico
Bien, Vieja, ya me voy al salón de la Tesorería, donde lo esperan los periodistas en la compañera del salón: la sala de prensa, donde no se siente lamentablemente a los periodistas ejecutados en el sexenio del Estado-Obrador.
Georges Didi-Huberman, en“Lo que vemos, lo que nos mira”, se cita textualmente para instalarnos en donde estamos instalados, a contratiempo anacrónico, hace 21 años en el siglo xxi mexicano (de y para) los mexicanos:
“No rechazar la materialidad del espacio real que se ofrece a su visión: no querrá ver otra cosa más allá de lo que ve en el presente”: la realidad virtual real-politik de la tautología dialéctica en un marasmo de miasmas con las tormentas de mierda.















