Es la vida pública, no la privada
Que un alcalde bloquee a una periodista en redes sociales es una decisión política que revela cómo se asume el poder y qué lugar se le concede a la crítica.
Bloquear a una periodista en ese contexto no es una elección privada, es una restricción al derecho de acceso a la información y a la libertad de expresión.
Esa estrategia le ha generado viralidad, pero no necesariamente credibilidad ni resultados. Cuando la atención se centra más en el personaje que en la gestión, la crítica se vuelve inevitable.















