Medidores “gato pardo”
El caso no es menor porque evidencia una forma de hacer obra pública: se empieza, se interviene el espacio público y luego se explica, o peor aún, se corrige sobre la marcha.
El mercado Pino Suárez necesita una modernización real y bien hecha. Porque aunque se diga que el impacto del cambio será mínimo, lo cierto es que el daño mayor no es técnico, sino de confianza.
Al final, los medidores no se moverán, pero quedó claro que la forma de planear y comunicar las obras públicas sigue siendo una asignatura pendiente.
















