Nemesio Oseguera Cervantes, fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, era uno de los más buscados por autoridades en México y Estados Unidos, acusado de tráfico de drogas y otros delitos
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“Se entiende que en las redes sociales se digan muchas tonterías, pero que comentaristas radiales o periodistas, dentro y fuera de Sinaloa, también hayan clamado porque no se celebrara el Carnaval de Mazatlán es de una irresponsabilidad suprema. Es muy cierto que hay luto en muchas familias sinaloenses y que el Carnaval es la fiesta en pleno, y por tal motivo, dicen, se debería cancelarlo. Pero haberlo hecho hubiese complicado aún más la vida de miles de sinaloenses porque esa fiesta ingresa miles de millones de pesos para el municipio, incluso para las arcas estatales, y cientos de empleos, quizá miles, para los habitantes del sur del estado. Esas campañas absurdas anti-carnaval sólo empeoran las cosas”.
Para acabalar, Dr. Santamaría, las redes sociales, son estúpidas e imbéciles como las encasilló Umberto Eco, y que los comentaristas radiales y periodistas han sido de una “irresponsabilidad suprema”, es poner el carnaval en un lugar AltÍsiMo sobre las aguas negras, las basuras y las luminarias con las reinas y la ex reina Estrella de los Palacios que dice impuras tonterías con la temblequería del gobernador del “sentido social”, derRocha Moya, a quien el Dr. no los menciona, dando por hecho el banderazo para el carnaval porque genera alegrías anímicas y ganancias económicas, y no, tristezas y pérdidas humanas, con la consigna del “humanismo mexicano”: dentro del carnaval todo(s) los vivos en la vida-esta y fuera del carnaval nada, nadie y alguien de los muertos, los feminicidios y los desaparecidos en la vida-otra, porque es perdonable morir de alegría sintiéndose un pobre y bienesteroso millonario.
Autocríticamente, el Dr. Santamaría, está por las ganancias económicas y más o menos por las pérdidas humanas, pues una vez más que el Doctor es uno más en el humanismo mexicano de lo cínico ético y lo hipócrita moral, un(a) velador(a) perpetu@ del pecado concebido, a nueve meses, por la alegría de las ganancias y por la tristeza de las perdidas, inseguramente, asesor-turistólogo y carnavalesco-discrecional, jurado-promotor e investigador de las reinas carnavalescas al estilo de la Estrella y del derRochador que sí son de una irresponsabilidad suprema, no de malaleche y sí de buenacerveza, como gobernantes de Mazatlán-Culiacán, Sinaloa.
Es muy cierto, Dr. Santamaría, que la tuba de la Estrella de los Palacios y la escopetarra del gobernador derRocha, con el poder, a todo modo, son generadores de ganancias económicas y de pérdidas humanas, también, son cómplices por complacientes en la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad, dentro del carnaval y fuera de Concordia, tanto en las carreteras libre y de cuota Mazatlán-Durango, la violencia y la criminalidad con el miedo no andan en burros y sí en camionetas los narcosicarios 4x4 por las laderas y las terracerías de la sierra, extorsionado, secuestrando y matando.
Con Tequila y Concordia, Dr. Santamaría, no hay concordia entre la simulación y el simulacro del Estado-Yo Claudia, porque atiende las causas de la violencia y la criminalidad confundiendo a los mineros con los narcosicarios, negociando la explotación de la soberanía y la seguridad con la empresa minera canadiense, extrayendo oro, plata, mierda, lodo y sangre con los jales o residuos mineros contaminando el miedo-medio ambiente de la sierra y la costa, sucediendo algo acontecido casi espiritual con el carnaval marismeño-mazatleco.
“Mazatlán se rebeló al miedo por medio de la diversión: el desfile y su comunión con la libertad “El tradicional desfile del Carnaval siempre saca lo mejor de los mazatlecos. Esta vez, además, mostró una comunión profunda con sus raíces y con la realidad que hoy atraviesa Sinaloa”.
El Noroeste y el Dr. Santamaría le hacen a la publipropaganda de la mercadotecnia populachera con el exorcismo capitalista local de lujo y funeral antes, durante y después del carnaval liberador y catártico del miedo, comunitario y libertario, porque la gente que es el pueblo se masificó y se magnificó a lo largo del malecón y lo ancho del mar con el incienso de la cohetería tronante y contaminante de los humos tóxicos y los humores humanos en el frescor húmedo de un invierno veraniego con aroma a café tostado y a heces fecales a través de las fosas nasales y funerales-marismeñas-mazatlecas.
De acuerdo o no, el espectáculo turístico cultural del Carnaval es la carnavalización del arte y la cultura como valores sucedáneos, a la carta, hotelera y restaurantera, la diversión como el desfile alegórico carnavalero y carnavalesco en su comunión de carnestolenda en una libertad condicionada al consumismo con la plenitud de la vaciedad existencial, tocando fondo en la superficialidad urbana y marina de las aguas negras, las basuras y las luminarias con la sensación-percepción que del acto al hecho: “coloca a las ciudades de Culiacán y Mazatlán en segundo lugar nacional donde prevalece un alto sentimiento de inseguridad solo por debajo de Uruapan, Michoacán donde el 88.7 por ciento dijeron tener un sentimiento de inseguridad” que gracias a la gracia de la exreina del Carnaval Estrella de los Palacios, los marismeños-mazatlecos, solamente escucharon la cohetería de los cohetones y olieron los humos, bailaron con la banda, bebieron con la cerveza lo que la fama y la fortuna es el Carnaval Internacional Mazatlán en el país de las sombras espectrales en las arcas-narcas municipales y en la narcas-arcas en la gobernanza estatal del derrochador Rocha Moya, porque “Esas campañas absurdas anti-carnaval sólo empeoran las cosas”, porque, lamentablemente, prosiguen los muertos, los feminicidios y los desaparecidos, porque la honestidad valiente del Dr. Turistólogo, Arturo Santamaría, no es la del periodista que investiga y sí es la del ciudadano ejemplar en la ética cínica y la moral hipócrita del Estado-Yo Claudia con el derRocha-Gobernador y la niñata municipal Estrella de los Palacios, carnavalera y carnavalesca, marismeña-mazatleca.