El objeto del narco (y) el sujeto de cultura
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónPara Ronaldo González: “tenemos que aprender a dialogar con el mundo y dejar de vernos el ombligo exclusivamente regional (lo que, curiosamente, propicia la recepción sin más de las influencias del mainstream). Esto, con una condición: para que sea enriquecedor, este diálogo deberá partir de nuestro propio locus, propiciar un ejercicio de conocimiento y re-conocimiento de lo local en su conexión con lo nacional y lo internacional”.
La fama y la fortuna, la gloria y el infierno desde que el todo sinaloense ha impactado a todos los sinaloenses, la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad, la cultura y la narcocultura aceptadas con la a-normalidad en que los pensamientos y las palabras se transforman en los actos y los hechos, no dan más que (de y para) la gobernanza con el sentido social, el sombrero y la pizza, la feria del libro y la lectura, la exposición agroindustrial y ganadera, el beisbol y el futbol, el Maviri, el Altata y las Olas Altas, los pueblos mágicos para el turismo cultural-espectacular como si el todo en el todos estuviésemos juntos, coordinados, colaborativos, creativos y recuperando el espacio público de lo sinaloense en los sinaloenses de las regiones norte, centro y sur que con el gobierno en movimiento de Malova, el Puro Sinaloa de Quirino Ordaz, y el sentido social del der-Rocha Moya, la poca cultura y la demasiada narcocultura, si no son un estado de sitio, la ruralidad y la urbanidad, sino son campos de concentración y de exterminio, sí son campos de encierro y dispersión, de victimarios y de víctimas, de las horas en el suspenso y las deshoras (de y en) la ejecución, el despavorido ulular urgente de las ambulancias y las tardías camionetas de la policía y la GN que, aparte de apartar los muertos, los feminicidios y los desaparecidos hay que dar parte de los actos y los hechos que al gobernador se le han acabado los pensamientos y las palabras, teniendo que hablar el secretario de gobierno a la voz de Octavio Paz, bajo una bandada de zopilotes sobre su cabeza pensante y antipoética en el estado de Sinaloa y en el país de las sombras espectrales, el objeto del narco es el dinero y el sujeto de cultura es el-la ciudadan@, si no dispersa, sí impactada y fragmentada, no pudiendo verse en su identidad y sentirse en su pertenencia, pues al tiempo y al espacio de la demografía humana, rural y urbana, la periferia y el centro, con el poder, a todo modo, del gobierno y del narcosicariato, un joven es ejecutado por andar llevándole un biberón a sus gatos.
De la significación a la representación, El objeto del narco (y) El sujeto de cultura, lo sinaloense de los sinaloenses hace tiempo se transfiguró y con la 4-T se transformó en lo que los gobiernos federal y estatal, la universidad y el narcosicariato no quisieron evitar porque era la consigna de ejecutar en el acto y en el hecho lo que el ex rectorazgo y el doctorazgo político y universitario no fue posible con los pensamientos y las palabras, siéndose lo mismo y haciéndose lo diferente en los Huertos del Pedregal con el Cuen Ojeda como muerto, generándose y disparándose la narcocultura de los balazos fúnebres y los abrazos funerales.
Por más que el sujeto de cultura se resignificara en el 2026, la transfiguración-transformación de la corrupción a la impunidad, de la violencia a la criminalidad yacen, a la vista, cuántos los muertos, porqué los feminicidios y en dónde los desaparecidos, porque Sinaloa no es Sicilia, el objeto del narco fue, es y será resignificar la representación de la cuna a la fama y la fortuna, la gloria y el infierno entre la cultura y la narcocultura recicladas en la tradición y la costumbre con la mala costumbre de una modernidad más provinciana de lo rural a lo urbano, reproducida a la copia de la escopetarra del arte y la cultura en una socioestética contenida, al vacío, donde lo sinaloense se contempla en el ombligo-espejo de los sinaloenses con el torso y el dorso sin la cabeza y las extremidades, lo mismo y lo diferente en el arte y la cultura con el tronco del niño perdido en la narcotrompeta, y aunque son más los buenos que los malos, viva o muera la tambora, a cada quien su muerto y su sepelio, su feminicidio y su funeral, su desaparecido y su desaparecidio que con la visita nada ociosa y toda oficiosa de la presidenta, el periodista de cabecera del gobernador, Héctor Ponce, redacta la crónica de que “Claudia Sheinbaum arropa a Rubén Rocha”, como si se tratara de los dos amigos con el tercer amigo que es el Héctor y evidenciar que la complicidad es la culpabilidad de la presidenta y el gobernador arropados por el periodista.
Lo del ombligo exclusivamente regional casi siempre ha estado y está en los gobiernos estatales desde hace 25 años que no se bajan porque se mecen en la cuna y en la marca que son el paradigma y el estigma ganados a fama y fortuna, a fuego y sangre, recientemente y resientemente, a muertos, feminicidios y desaparecidos del narcosicariato, subcultural y culturalmente, regional, estatal, nacional e internacionalmente, para Roberto Saviano, El Chapo es el narco más cabrón del mundo, cuando El Mayo mandaba sobre él, intercambiando sombreros con pizzas, gobernadores y alcaldes, diputados y senadores, empresarios y universitarios, funcionarios y turisteros culturales con el festival cultural Sinaloa y el festival cultural UAS, el ombligo regional en la gobernanza del sentido social y cultural del narcosicariato en el Ah, qué vergas, hijos de La Chingada, los chapitos y los mayitos, si no el Insunza, la Guerra, ¿con o sin la escopetarra de la narc@guerra?
Los 50 años de Difocur-ISC, retro y proyectivamente, han sido y son una acumulación y una desposesión, una simulación y un simulacro, de la creación a la recreación, la exploración y la investigación, la difusión y la promoción, porque en gustos se rompen géneros con las carnavaleras ñáñaras carnavalescas: hacer de cualquier lugar un atractivo turístico cultural espectacular para los sinaloenses de Sinaloa y los extranjeros de la Extranjía y del Mainstream de la sucedánea burocracia cultural, institucionalmente, recreativa y consumista del Puro Sinaloa al Sentido Social en un año y meses de los huesos cardios, los corazones y las memorias con los muertos, los feminicidios y los desaparecidos en el objeto del narco y en el sujeto de la cultura que el Estado-Yo Claudia con su fascia de cera, le lava la cara ensangrentada a la gobernanza de deRocha Moya, El Yo No Sé Nada.