Integridad y anticorrupción: deuda moral de México
Esa corrupción pequeña pero constante es la que más daño ha causado al país, porque erosiona la confianza, debilita a las instituciones y rompe el tejido social desde adentro.
Si México aspira a una transformación real, esta no puede edificarse sobre atajos ni complicidades.
La anticorrupción no se decreta: se practica todos los días. En cada firma, en cada nombramiento, en cada decisión. En cada pequeño acto.
Porque, al final, si vamos a dejar una huella en este país, que sea una huella de integridad. Y que nuestro paso por la vida pública sirva para demostrar que sí es posible ejercer el poder con conciencia, responsabilidad y dignidad.
















