A 100 años del eclipse que le dio fama a Albert Einstein
El eclipse de 1919 demostró que Einstein tenía razón, la gravedad de las estrellas desvía la luz que pasa cerca de ellas
Redacción OEM
Artículo No. 1175
Germán Martínez Gordillo
Sociedad astronómica de Puebla | Germán Martínez Hidalgo A.C.
En 1905, un joven físico de 26 años, empleado de la Oficina de Patentes, en Berna, Suiza, revolucionó el pensamiento científico, mostrando una nueva visión del universo. Su nombre era Albert Einstein, acababa de publicar la Teoría Especial de la Relatividad.
Einstein, andaba en busca de un nuevo capítulo para la relatividad, pues faltaba la gravitación.
Diez años después, en 1915, publicó la Teoría General de la Relatividad. En ella, la gravitación está presente en las explicaciones del universo.
Pero como toda teoría, las demostraciones son necesarias.
El perihelio
La relatividad de Einstein demostró que el Sol deforma el espacio-tiempo a su alrededor, ocasionando el desvío del perihelio de Mercurio.
La luz
El otro problema era que si una estrella deforma el espacio-tiempo a su alrededor, la luz que pase cerca, será desviada. O si la luz tiene peso, la gravedad le afectaría.
Pero, ¿cómo hacer este experimento? ¿Cómo observar la desviación de la luz, causada por la gravedad de las estrellas?
Fue necesario esperar a que al mundo regresara la paz.
El 29 de mayo de 1919, hace 100 años, un eclipse de Sol cruzó América del Sur, avanzó sobre el Atlántico y entró en África. La Luna cubrió al Sol durante 6 minutos y 51 segundos, los últimos eclipses tan largos habían sido en 1416 y en 1850.
La Royal Society organizó una conferencia para presentar las novedades. La sensación de saber que una nueva teoría, explicaría lo que la teoría de Newton, que había reinado 250 años, no explicaba, llevó a abarrotar la conferencia.
El eclipse de 1919 demostró que Einstein tenía razón, la gravedad de las estrellas desvía la luz que pasa cerca de ellas.
Entonces sucedió lo inesperado, Einstein se volvió famoso.
En un encuentro con Charles Chaplin, Einstein le dijo: –Lo que admiro de su arte, es que sin decir una sola palabra, el mundo entero le entiende. –A lo que Chaplin contestó –Pero su gloria es aun mayor, pues el mundo lo admira, sin entender lo dice.
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