Clara Brugada, la heredera del derecho a la ciudad
Sus trabajadores la describen como sensible, pero con carácter fuerte. Después de una lucha para llegar al frente de la alcaldía Iztapalapa, Clara Brugada ahora busca la jefatura de Gobierno
Karla Mora / El Sol de México
“¿Cuándo las mujeres seremos el cerebro y no la columna vertebral?”, se preguntaba una joven Clara Brugada, con su distintivo cabello chino y esponjado, cuando se refirió al papel de las mujeres en el Movimiento Urbano Popular, en un video grabado a inicios de los ochenta.
Quienes la conocen la describen como una mujer de causas que dejó de lado su vida personal para dedicarse a la lucha social y a sus objetivos políticos.
¿Quién es Clara Brugada?
Brugada estudió la licenciatura de Economía en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de Iztapalapa, demarcación donde inició su trabajo en distintas organizaciones sociales en la década de los 80, la primera de ellas fue la Unión de Colonos de San Miguel Teotongo, colonia que le dio residencia.
Brugada Molina se confesó hace unos meses con alumnos del IPN. Les contó que cuando estudiaba en la UAM Iztapalapa un grupo de alumnos de la secundaria de San Miguel Teotongo visitó cada salón del campus para preguntar si alguno podía ofrecerse como su próximo maestro. Ella se apuntó de inmediato.
Así comenzó su trayectoria. “Teotongo va a cumplir casi 50 años de lucha y desde ahí soy heredera, no solo del gran movimiento del 68 y todas las luchas históricas, soy heredera del derecho a la ciudad”, proclamó.
En 1995 participó por primera vez para un cargo de representación popular: el de Consejera Ciudadana de Iztapalapa, como representante de San Miguel Teotongo.
Siempre fiel a Andrés Manuel López Obrador ,participó en la resistencia que lo reconocía como presidente legítimo, movimiento en el que también lo respaldó Marcelo Ebrard, quien, al llegar a la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal nombró a Brugada Molina procuradora social.
En 2009, la ahora candidata renunció a su cargo en la administración capitalina para contender por la delegación Iztapalapa, en lo que fue uno de sus episodios políticos más controversiales: al ganar las elecciones internas del PRD para ser candidata oficial, una decisión del Tribunal Electoral le canceló su candidatura.
Pero la idea era que ella fuera delegada a cualquier precio, así, el autonombrado presidente legítimo llamó a votar por el candidato del Partido del Trabajo, Rafael Acosta, al que le hizo prometer que, una vez ganada la elección, renunciaría para dejarle la delegación a Brugada Molina.
Cuando “Juanito” ganó, ya no le gustó el plan por el que recibió el apoyo de AMLO. En un intento por quedarse como delegado, destituyó a Brugada Molina como directora general de Jurídico y Gobierno, puesto que ocupaba estratégicamente para subir como delegada.
Las presiones surtieron efecto en noviembre de 2009: Rafael Acosta se fue por la puerta de atrás, mandó su carta de renuncia al entonces mandatario local, Marcelo Ebrard, y después del proceso legislativo correspondiente, en diciembre de ese año, Brugada Molina encabezó el Gobierno de Iztapalapa.
A la fecha, “Juanito” no pierde la oportunidad para hablar mal de ella, quien ha gobernado Iztapalapa en tres ocasiones.
“Ni la conocemos”
En las calles hay resquicios de ejidos. Es más el cemento que las zonas de terracería o las cubiertas con jacarandas, pirules y arbustos. Es fácil llegar a la colonia gracias al Cablebús.
Quien quiera ir a la dirección que Brugada Molina tiene en su credencial de elector debe bajar en la estación San Miguel Teotongo y caminar por Cerrada Jacaranda, calle que al inicio tiene una pendiente pronunciada.
“Su casa es esa que tiene muchas plantas, pero ella nunca está, acá vivió, pero ni la vemos, no la conocemos”, aseguró un tendero. Otra vecina se dijo sorprendida de que haya quienes crean que ahí vive la candidata, tal es su seguridad que invitó a tocar el timbre y así ocurrió: nadie abrió en la tarde de un jueves.
Sensible… pero “sí se encabrona”
“Sí he visto que se encabrona, grita y regaña cuando no están las cosas como ella las pidió”, afirma un trabajador de la alcaldía Iztapalapa que vio varias veces la impaciencia de la morenista cuando algo salía mal en la organización de eventos. Sí lanzaba palabras altisonantes de vez en cuando.
Uno de sus empleados cercanos asegura que Brugada Molina es muy sensible, recibe con mucho gusto a la gente. En las asambleas para generar trabajo social presentaba su plan de trabajo a los vecinos y, al terminar su mensaje, saludaba a todos los que le estiraban la mano, no negaba un abrazo.
“La quieren por ese acercamiento, y eso a nosotros nos costó trabajo aprenderlo, porque nos hacía trabajar en la madrugada, era terminar hasta la una de la mañana, y nos costaba a los trabajadores, porque hace años (en 2009) eran hasta ocho asambleas diarias”, relató.
Actualmente parece que las campañas ponen a prueba su paciencia, sobre todo cuando escucha a Santiago Taboada, candidato de la oposición, declarar en contra del Gobierno: en vez de soltar alguna grosería, se limita a decir: “¡ay, ese güero está muy mal!… sólo hace grilla”
De morado, rosa y guinda, pero nunca de azul
Brugada Molina es una mujer de flores y colores. Los espacios que tienen su mano son muy rústicos, su casa está llena de flores y desde la fachada se nota su gusto por las plantas, para emular el ambiente que conoció en Chiapas y que adoptó como su identidad no sólo para sus atuendos, también para la imagen de su gobierno.
En los inicios de su carrera política lucía prendas típicas, atribuible a que en algún momento de su carrera promovió que la gente de la comunidad rural de Chiapas, Oaxaca y Tlaxcala vendiera su ropa en bazares.
Con la campaña, su imagen cambió: sustituyó las prendas con bordados de flores por trajes sastres; su cabello chino por lacio y un tinte más claro a su tono natural. No tiene un asesor de imagen, se viste con lo que le gusta, aunque a veces no sea de su talla, cuenta un empleado.
En la campaña la veremos de morado, rosa pastel, blanco, mucho guinda, negro sólo si es algo muy importante, pero nunca de azul y amarillo, los colores de la oposición.
Su trabajo político como proyecto de vida
Martha Ávila, diputada de Morena, conoció a la candidata de Morena hace más de 35 años, en la Regional de Mujeres, donde, afirmó, figuró como una dirigente con rostro humano. Cuenta la legisladora que su compañera de partido hizo de la política su proyecto de vida.
“Aunque ella lo dice, y así lo creemos nosotros, nunca se ha arrepentido de esa decisión de no haber tenido hijos, para ella creo que todo esto que hoy vive es su proyecto de vida y lo ha entregado al 100 por ciento”, comentó.
Clara tuvo dos parejas antes de la actual que le reclamaban mucho el tiempo y le pidieron vivir de la manera tradicional, abandonando sus proyectos sociales. Una le pidió hijos, pero ella no lo aceptó.
Actualmente tiene pareja, un hombre que conoció en la alcaldía y con quien comparte el amor por los perros (tienen varios) y el aprecio por la naturaleza, ya que él tiene conocimientos en reforestación. No hay fotografías públicas de ambos, pero sus cercanos saben que están juntos.
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En este año, a un mes de iniciar la campaña, se sometió a una cirugía de cadera. Esa intervención hará que, en el arranque del proselitismo, tenga que sostenerse en bastón.






























