En el podcast hablas de que los líderes que superan grandes crisis no lo logran por improvisación, sino por preparación previa. ¿De dónde surge esa idea?
Surge de observar que quienes han tenido éxito en momentos de destrucción o crisis profunda no reaccionaron de manera espontánea. En realidad, llevaban años preparándose, muchas veces sin saberlo. Antes enfrentaron problemas pequeños, crisis parciales, que funcionaron como ensayos. De ahí nace la premisa del podcast: liderar es más parecido a correr un maratón que a un sprint. Para un maratón te preparas durante años, no solo en lo físico, también en lo mental y en lo disciplinario. Hay días en que no quieres levantarte a entrenar, pero lo haces porque entiendes el objetivo.
Suele pensarse que cuando alguien llega a ser CEO ya está “probado” y sabe cómo enfrentar cualquier escenario. ¿Es así?
En las entrevistas descubrimos que no necesariamente. Muchas de las situaciones que enfrentan los CEOs nunca habían ocurrido antes. Por ejemplo, el cierre del espacio aéreo tras el 11 de septiembre, que vivió Cristina Vázquez en Air Canada, o el caso de Hugo Lara en Vitro, quien fue el primer director general ajeno a la familia fundadora. No hay manera de ensayar ese tipo de escenarios. En algunos casos aplica una idea del ámbito militar: hay ascensos en el campo de batalla. No siempre es el mejor currículum, sino quien resiste, quien tiene un factor adicional para sostenerse.
¿Te sorprendió algo en particular al escuchar a estos líderes?
Sí. Me sorprendió descubrir de dónde sacan herramientas para enfrentar la presión. Fernando Bregón, por ejemplo, explicó cómo su formación en judo influyó en su manera de manejar conflictos en consejos de administración. Yo esperaba respuestas lineales, pero él llevó la conversación hacia cómo canalizar la energía y resistir golpes emocionales. Eso no lo tenía en el radar antes de iniciar el podcast.
Cuando se entrevista a figuras de alto nivel, suele haber una tentación de contar solo historias de éxito. ¿Encontraste apertura para hablar de errores?
La palabra clave es humildad. Fue una constante en todas las entrevistas. Antonio Taracena, en Cementos Moctezuma, recordó cómo una decisión clave vino de un vendedor, no de un director. Treinta años después sigue recordando su nombre. En el caso de hospitales durante la pandemia, varios líderes reconocieron que su rol fue facilitar recursos y dejar que los equipos médicos hicieran su trabajo. Esa disposición a escuchar y a reconocer límites apareció una y otra vez.
¿Dirías que existe un perfil común entre los líderes que entrevistaste?
Sí. Todos comparten una visión de liderazgo de servicio. En inglés se habla del servant leader: el líder que está al servicio de su equipo, no al revés. No encontré el discurso del “yo lo hice todo”. Independientemente de la generación, los líderes exitosos coinciden en dos cosas: preparación para estar listos cuando llega el problema y compromiso con su equipo.
¿Qué puede aprender alguien joven o un profesional que escucha el podcast y aspira a crecer?
Que no todas las oportunidades llegan con claridad ni con beneficios inmediatos. Muchas son oportunidades de aprendizaje que implican más trabajo y menos comodidad. A veces generan resistencia porque no aumentan el salario o afectan la vida personal, pero ahí está el valor. Las oportunidades hay que tomarlas cuando llegan. No todo es sacrificio; muchas veces es formación.
Se habla mucho de si los líderes nacen o se hacen. ¿Qué viste en estas historias?
Con todo respeto, ninguno es un genio excepcional. Son personas inteligentes, sí, pero sobre todo curiosas, con visión y pasión por lo que hacen. En el caso de Pierre Alarie, exembajador de Canadá en México, su carrera estuvo guiada por su interés y compromiso con el país. Renunció a mayores compensaciones en el sector privado por un propósito claro en un momento clave. Eso no es un don, es una decisión.
La pasión suele asociarse a actividades “inspiradoras”, pero no siempre el trabajo lo es. ¿Dónde entra la pasión en esos casos?
La pasión no siempre está en el producto, sino en el impacto. Personas que encuentran sentido en el efecto que generan dentro de una organización o en la sociedad. Si no hay espacio para generar impacto, es válido replantear el camino. La pasión tiene que ver con propósito, no con romanticismo.
Vienes del ámbito empresarial, no del periodismo. ¿Cómo ha sido conducir un podcast?
Ha sido retador. Aunque llevo muchos años en México y hablo español con comodidad, hacer entrevistas es otra dinámica. Escuchar tu propia voz, preparar preguntas, manejar tiempos. Al inicio hubo nervios, pero también una motivación personal: contar historias que antes no podía compartir por la discreción de mi trabajo. Hoy me siento más suelto y ya estamos planeando la segunda temporada. La logística, la preparación y el estudio previo de cada caso se volvieron parte esencial del proceso.
Después de esta experiencia, ¿con qué idea te quedas sobre el liderazgo?
Que liderar no se improvisa. Como un maratón, se entrena, se planifica y se corre acompañado. La preparación de largo plazo, la capacidad de escuchar y el servicio al equipo son lo que permite atravesar los kilómetros más duros del camino.