“Edificio separado de la banqueta, es antiguo, trabajaban obreras hasta por la noche, revisen la seguridad de Boturini 52”, aún se pueden encontrar dichas solicitudes en redes sociales como X.
“Todos los vecinos nos enteramos que tenían grietas, las veíamos desde la calle. Pero ni así dejaron de trabajar”, comentó Norma (vecina que prefirió guardar su nombre real), refiriéndose a los años que el edificio estuvo sin atención.
“Todos los edificios de la Ciudad de México deben de tener activa su Constancia de Seguridad Estructural. Esa constancia debe tener el uso que le están dando al edificio, en este caso de una bodega”, reiteró el ingeniero.
Por otro lado la Secretaría de Obras local, dijo a este diario que la base de datos de edificios con daños estructurales es muy amplia por lo que no se podía tener una respuesta inmediata del predio.
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El edificio ubicado en la calle Lorenzo Boturini No. 52 ya ha sido intervenido con una estructura externa luego de haber quedado afectado. / Foto: Ivonne Rodríguez/El Sol de México
A ocho años de que sus paredes y muros se agrietaran a causa del sismo del 2017, y años después éstos fueran reforzados con estructuras de acero, el edificio de ocho niveles ubicado en el número 52 de la calle Lorenzo Boturini, en la colonia Obrera en la Ciudad de México, ha sido convertido en bodega de artículos chinos.
Habitantes de la zona acusan que desde el año pasado, camiones y tráileres comenzaron a descargar en las inmediaciones de Boturini, Simón Bolívar y Diagonal 20 de Noviembre; éstas comenzaron a realizarse en la noche; sin embargo, dejaron de tener horario, y ahora ocurren a todas horas.
“Diario hay de uno a dos tráileres descargando mercancía. Ahorita ya bajó un poco, porque una de las bodegas más grandes se mudó a Vallejo, pero aún así por las ventanas se ve toda la mercancía en el edificio grande y el resto de la manzana que es la misma construcción”, comentó uno de los vecinos de la zona, quien prefirió no identificarse.
De acuerdo con vecinos, este edificio fue durante muchos años una empresa dedicada a la venta de telas, y durante el sismo del 19 de septiembre del 2017 se percataron que el edificio tenía grietas en su estructura. Y algunos otros habitantes comentaron que se veían ciertas separaciones del inmueble con las banquetas. Sin embargo, las empleadas del lugar seguían asistiendo a trabajar, días después del sismo, y sin una revisión estructural.
A través de redes sociales, a menos de una semana del sismo de hace ocho años, al menos dos vecinos solicitaron apoyo para la revisión del inmueble a la alcaldía Cuauhtémoc, quien era administrada en ese momento por Ricardo Monreal; y también a Dunia Ludlow quien era diputada del Congreso de la CdMx.
Pese a esto, fue hasta el 20 de febrero del 2019, que el dueño de nombre Jacobo Amiga Hirfali, firmó un contrato con la Confederación Independiente de Trabajadores (CIT) para realizar el reforzamiento exterior del inmueble de ocho niveles.
Llegaron las bodegas chinas desde antes que las grietas que estaban afuera del edificio terminaran por taparse. (...) sabemos que es mercancía china porque en las ventanas se ven los bultos y son iguales a los del Centro, también porque hombres y mujeres chinas entran a pie, en motos eléctricas o autos a los edificiosVecina
Según el contrato, los trabajos consistieron en el “arreglo de fachada principal y posterior colocación de bases con marcos rígidos y tableros de perfil de acero y aluminio estructural fijados a los elementos de la fachada”, detalla el documento firmado hace seis años.
Mientras tanto los vecinos explicaron que los trabajos de reforzamiento fueron realizados durante la pandemia de Covid-19, además invadieron las banquetas Boturini y 20 de noviembre, aunque el contrato aseguraba que no se invadiría el paso peatonal. Sin embargo, en la actualidad pilares de la estructura de acero ocuparon algunos centímetros del ancho de las banquetas.
Los habitantes detallaron que las grietas y separaciones en el inmueble reforzado de ocho pisos y a uno extra de cuatro niveles, situado a lado, han sido tapadas paulatinamente, por lo que denunciaron que la intervención y cuidados estructurales del edificio no fue inmediata.
“Llegaron las bodegas chinas desde antes que las grietas que estaban afuera del edificio terminaran por taparse. (...) sabemos que es mercancía china porque en las ventanas se ven los bultos y son iguales a los del Centro, también porque hombres y mujeres chinas entran a pie, en motos eléctricas o autos a los edificios, y aunque se ven poco, también hay diableros que llevan cajas rumbo al Centro”, detalló “Norma”.
Las empresas registradas en el inmueble, y que almacenan su mercancía son Tanys Beauty y Urban Street; ambas procedentes de China, y que comercializan objetos como cepillos, maquillaje, objetos para el hogar y hasta pequeños electrodomésticos. Además, en las puertas del edificio, existen letreros con vacantes de ayudantes de bodega y cargadores.
De acuerdo con un ingeniero estructurista de la UNAM, que pidió no ser identificado, las vigas de acero colocadas en el edificio, son usadas en edificios que no tienen rigidez frente a un próximo sismo, por lo que confirmó la denuncia vecinal, que se trata de un edificio que sufrió daños estructurales.
Es para eventos sísmicos, 100 por ciento. Pues eso se pone para eventos sísmicos. (...) Las diagonales que ves en la fachada se ven que son posteriores a la construcción original del edificio. (...) La idea de que ese reforzamiento pudo haber sido, sí, por una falta de rigidez lateral del edificio ante eventos de sismo futurosIngeniero estructurista de la UNAM
“Es para eventos sísmicos, 100 por ciento. Pues eso se pone para eventos sísmicos. (...) Las diagonales que ves en la fachada se ven que son posteriores a la construcción original del edificio. (...) La idea de que ese reforzamiento pudo haber sido, sí, por una falta de rigidez lateral del edificio ante eventos de sismo futuros”, detalló el especialista.
Sin embargo, apuntó que, aunque el edificio cuenta con reforzamientos, es probable que no esté diseñado para soportar bultos de mercancía, ya que antes de ser usado como bodegas asiáticas, tuvo también un uso de oficinas. Algo que detallaron los habitantes de la zona, que aseguraron que años atrás no se veían por ventanas las cajas y bultos que hoy se aprecian a simple vista.
Habitantes de la zona acusan que desde el año pasado, camiones y tráileres comenzaron a descargar en las inmediaciones de Boturini, Simón Bolívar y Diagonal 20 de Noviembre. / Foto: Ivonne Rodríguez/El Sol de México
“Si tú cambias de un uso de suelo como lo es oficinas a una bodega, le cambias la carga muerta adicional o carga viva máxima que tú consideras en los análisis correspondientes para cargas gravitacionales y cargas sísmicas”, dijo el especialista.
El ingeniero estructurista explicó que las cargas muertas en un edificio se refieren al peso que soporta una estructura antes de usarse, como muros, instalaciones eléctricas y drenaje, ventanas, puertas, etc. En contraste con la carga viva que tiene que ver con el uso que se le da al edificio, ya que si es un edificio dedicado a oficinas, su peso corresponde a mobiliario y personas que ahí trabajan.
“Son cargas vivas todo lo que se mete al edificio, todo lo que varía con respecto al tiempo. Y todo está regido con el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México, que la última actualización es el 2023”, explicó el especialista.
Por lo que sugirió que las autoridades de la CdMx deben revisar si el edificio 52 de Lorenzo Boturini cuenta con una constancia de seguridad estructural actualizada, y que determine que el predio tiene capacidad de aguantar el peso que significan bultos y cajas de mercancías.
El Sol de México se acercó al Instituto de Vivienda de la CdMx, este inmueble no está dentro del registro de reconstrucción, al ser un predio privado y que tiene actividades comerciales, pese a contar con el uso de suelo mixto, es decir, comercial y habitacional.
Sin embargo, El Sol de México realizó una búsqueda, y detectó que Boturini 52, pertenece a la misma persona que posee Xocongo 65, predio que antes era rentado a Secretaría de Salud de la ciudad, y que actualmente es arrendado a tiendas de origen asiático. Información que este diario dio a conocer el pasado 4 de enero.