Fideicomiso o Testamento, ¿qué es mejor?
El fideicomiso requiere de una cuidadosa evaluación de las ofertas existentes en el mercado financiero, más asesoría especializada
Guillermo Monroy
Pareciera que los negocios familiares en México están condenados a: “abuelo bodeguero, hijo caballero, nieto pordiosero”.
Empecemos por lo obvio: nadie pone su dinero, esfuerzo, talento en un negocio pensando en que va a fracasar. ¿Quién haría esto con el dinero de su familia?
Después de un tiempo, la pareja decide separarse, sin formalizar el divorcio ni actualizar el testamento existente, aunque toman algunas decisiones, como que Juan queda como director general y Miriam tiene voz y voto, sin ningún puesto en el negocio.
Juan conoce a Renata, con quien empieza una relación y tienen un hijo, lo que hace pensar a Juan en la necesidad de hacer los cambios necesarios que reflejen su nueva vida personal.
Por su parte, Renata se siente traicionada y vulnerable ante su nueva situación personal, pues muchos de sus amigos -con las mejores intenciones- le recomiendan buscar de una vez a un abogado para hacer valer sus derechos, pues dudan que Miriam vaya a interceder a su favor.
Otra desventaja del testamento es la necesidad de un intermediario, en la figura del albacea, cuyas acciones pueden afectar tanto a la familia como al negocio, si no cuenta con las habilidades necesarias para lograr un proceso sucesorio rápido o si tiene una agenda propia.
Esto implica un enorme compromiso de los fundadores para evitar caer en la tentación del control a los herederos, perdiendo de vista que sólo las instituciones prevalecen.
Dejar un legado no es transferir bienes. Un legado consiste en fundamentar las decisiones que ayuden a la familia a preservar, administrar e incrementar el patrimonio compartido.
Los negocios familiares tendrán mejores expectativas para evitar los “valles de la muerte” si incluyen a quienes quieren que prosigan con la empresa una vez que los fundadores falten, evitando la “parálisis por análisis”.
Los empresarios lo saben: un plan -aunque no sea perfecto- es mejor que ningún plan.
Guillermo Monroy es experto en herencias, legados y fideicomisos
Autor del libro “Cómo hacer que su herencia trascienda”
gmonroy@horizontemx.com


























