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Méxicoviernes, 16 de junio de 2023

Jesuitas: Una misión de derecho propio

Actualmente, los jesuitas están reducidos a hacer su labor en tres comunidades: Cerocahui, Samachique y Creel en Chihuahua

Vanessa Rivas Medina l El Herado de Chihuahua

El sacerdote jesuita Javier Ávila Aguirre cumplirá 48 años en la Sierra Tarahumara , casi cinco décadas “gracias a que Dios me mantiene en la zona, aun cuando pocos creían que serviría para esa misión”.

En el contexto del Vicariato Apostólico de la Tarahumara –reseña— el primer obispo designado en 1958 fue el jesuita Salvador Martínez Aguirre y “eran más de 30 jesuitas con presencia en toda la sierra”.

A los jesuitas les ha funcionado caminar y estar con la gente que les diga qué hacer, qué necesitan y apoyar cómo, “a eso nos mandan”.

Actualmente, los jesuitas están reducidos a hacer su labor en tres comunidades: Cerocahui, Samachique y Creel .

“Ni la paz ha vuelto en Cerocahui”, ha sostenido el Pato Ávila desde que se enviaron fuerzas armadas a esa región cuando buscaban detener al homicida, ni en la actualidad que se mantiene un operativo permanente para resguardar al poblado.

Una huella de siglos

De acuerdo con archivos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, enviados por San Francisco de Borja, tercer superior general de la Compañía de Jesús, los jesuitas llegaron a tierras mexicanas el 9 de septiembre de 1572.

Era un grupo de 21 religiosos bajo las órdenes del padre Pedro Sánchez, primer superior provincial de la Provincia Mexicana de la Compañía y les tocó trabajar en los territorios de los rarámuri y la apertura de las Californias.

Para 1601, por primera vez hay presencia de jesuitas en la Baja Tarahumara con el padre Pedro Méndez. Siete años después figura Juan Fonte en la Alta Tarahumara, quien fue designado para mediar en un conflicto entre tarahumaras y tepehuanes.

Tras esa reunión acordaron extenderse hacia el Papigochi y la Tarahumara fue considerada una provincia.

Misioneros, parteaguas de la educación

De acuerdo con datos del INAH , ese colegio duro durante 45 años hasta que en 1767, el rey Carlos III decretó la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de España y por lo tanto, de la Nueva España .

Formada con aquel humeante café zapatista de la Fes Aragón-UNAM. Edito, escribo y monitoreo. Uno de mis mantras favoritos está inspirado en una frase de Dewey (Malcolm el de en medio): No importa lo que pase… rockanrolea

Vania Solis

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