Xochimilco en el siglo XXI
Especialistas alertan sobre los riesgos y oportunidades de rescatar a esta zona en un libro que, ante los oídos sordos de las autoridades, está hecho, dicen, para todos los demás
Alejandro Castro / El Sol de México
Y es que desde el inicio del Posclásico y hasta la década de los sesentas, Xochimilco -cuyo significado en náhuatl significa “Chinampas de flores”- fue considerado territorio esencial para proveer de alimentos a la capital mexicana.
Sin embargo, tras la desecación de los lagos del Anáhuac, sólo Xochimilco y Tláhuac conservaron la chinampería, una técnica agrícola mesoamericana que fue desarrollada y compartida por varios pueblos del Valle de México.
Y es que, como alertan los biólogos e investigadores Luis Zambrano y Rubén Rojas, con el crecimiento de la mancha urbana, Xochimilco recibe muchas presiones que lo amenazan con desaparecer.
Zambrano alerta que la introducción de algunas especies exóticas, como fue el caso de las carpas, ha venido afectando negativamente todo el entorno.
Dice que no nos hemos dado cuenta de que para que esa especie exista necesitamos un Xochimilco sano, equilibrado y diverso; es decir, el lugar idóneo para que viva esta especie, ya no sólo en peceras. Y recalca:
“Si seguimos pensando que la naturaleza nos sirve, en vez de pensar que somos parte de ella, vamos a seguir cometiendo los mismos errores”.
En el mismo sentido, Martha Olivares también ha alertado que la devastación del humedal de Xochimilco está dejando grandes repercusiones para las especies del lugar, lo que podría dar lugar a la extinción de sus especies endémicas.
EL PRINCIPAL ENEMIGO
Rojas y Zambrano no dudan en señalar a la urbanización desmedida como el principal problema que enfrenta esta zona.
Y es que al iniciar el siglo XX, la cabecera de Xochimilco tenía una población de poco más de 10 mil habitantes, mientras que al final del mismo siglo, en 2005, ya se contaban más de 400 mil, según el Conteo de Población del INEGI.
Así, la tasa de crecimiento de la población de Xochimilco, se convirtió en una de las más elevadas de la Ciudad de México, a donde los nuevos habitantes son atraídos por la disponibilidad de suelo baldío.
¿Y LAS AUTORIDADES?
El coautor del libro dice que las autoridades no tienen una sola visión frente a este problema.
Pero en esta historia no hay un sólo responsable, sino una gran corresponsabilidad de autoridades y ciudadanos, como él mismo aclara:
LA PRODUCTIVIDAD NO LO ES TODO
El biólogo enfatiza que tiene que haber un cambio en la sociedad, un cambio de paradigma en el que, en lugar de pensar en la productividad a costa de la naturaleza, trabajemos con la naturaleza para poder recibir todos los beneficios que nos puede brindar.
LA RESTAURACIÓN
Las décadas de deterioro que lleva experimentando Xochimilco también han dado pie a numerosas propuestas de restauración, que como vemos en la realidad, no han llegado a buenos términos.
Zambrano admite que es un proceso complicado, en el que se tiene que empezar por discutir qué significa la restauración y qué beneficios esperamos que esta nos traiga, en términos técnicos, ecológicos y sociales e incluso políticos.
Y como parte de ese reto, señala: “Si el propio presidente no entiende la diferencia entre reforestación y restauración, y lanza un programa como Sembrando Vida, que más bien es para reforestar, pues ya nos podemos imaginar cómo están las otras autoridades”.
El biólogo subraya que por lo menos no todas las autoridades se encuentran en el mismo nivel de entendimiento.
“Esta serie de discusiones y pláticas las tengo regularmente con el alcalde de Xochimilco, quien está dispuesto a escuchar y a veces nos hace caso...
Apenas el pasado 8 de noviembre, el Gobierno de la Ciudad de México a través de la Sedema y la SSC anunciaron la recuperación de 2.2 hectáreas de Suelo de Conservación en el poblado de San Gregorio Atlapulco.
Sin embargo, el especialista no duda en señalar: ¿Qué te digo de la Jefa de Gobierno? Está más preocupada por su candidatura que por otra cosa, entonces es complicado hablar con ella.
Y hablando de otras autoridades, agrega: “Con la Secretaría de Movilidad también teníamos constante contacto, pero ahora ya no, lo mismo que con la Secretaría del Medio Ambiente local. Entonces hay unas que sí y otras que no”.
¿QUÉ NOS QUEDA?
“Algo fundamental es que la sociedad nos escuche, porque esto no puede estar sólo funcionando en parte, tenemos que estar todos”, asegura.
Finalmente, aclara que este libro no lo escribieron para las autoridades y ni siquiera para los chinamperos, porque sería como explicarle las cosas a quienes ya las saben.
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Redactora web y Fotoperiodista egresada de la UNAM. Colaboré con algunas de las casas editoriales más grandes del país e instituciones del gobierno federal.




































