Espejos de vida / Los ecos del ayer
—“Bum, bum, bum” —entablando un contacto directo con el cordón umbilical invisible que nos mantiene unidas, a pesar de que ella trascendió a otra esfera del tiempo.
De esa manera, cada día de nuestra existencia, fuimos creciendo a la par: la lila, expandiendo sus raíces dentro de la tierra, alimentando un tronco firme que, a la vez, dio origen a ramas que fueron desarrollándose en diferentes direcciones.
Los años siguieron su curso; ella fue envejeciendo y albergando las dolencias propias de la edad, hasta que el día 23 de enero del 2018 emprendió el vuelo final, dejándonos en la más completa orfandad.














