Tiempos & Espacios | Oppenheimer
Por Raler
“Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos”. En 1965, en plena Guerra Fría y con los ensayos nucleares en su apogeo, la cadena de televisión NBC emitía el documental The Decision to Drop the Bomb.
Una interpretación superficial hablaría de remordimientos y búsqueda de redención. Pero lo cierto es que, en más de dos décadas trabajando por la paz nuclear, el físico jamás dijo haberse arrepentido de construir la bomba o de recomendar su uso contra Japón.
Pero sólo 11 días después del bombardeo de Hiroshima, el 17 de agosto de 1945, expresó por escrito al gobierno de EEUU su deseo de que las armas nucleares fueran prohibidas. Dos meses después le diría al presidente Harry S. Truman que sentía sangre en sus manos.














