¿Quién fue Jacobo Grinberg? El científico que explicó las cirugías de la chamana Pachita con la Teoría Sintérgica
La trayectoria y misteriosa desaparición del investigador mexicano continúan generando debate entre la ciencia rigurosa y la exploración de fenómenos paranormales y de conciencia, descubre quien fue aquí
En México, hubo un hombre que intentó integrar el mundo científico y el espiritual dentro de una misma realidad. Descubre su historia aquí:
¿Quien fue Jacobo Grinberg?
JACOBO GRINBERG Y PACHITA
La desaparición de Grinberg
Su inclinación hacia lo esotérico y su disposición a cuestionar los límites tradicionales del método científico generaron un debate constante: ¿hasta qué punto sus descubrimientos eran reales y dónde comenzaba la interpretación subjetiva?
El científico mexicano desapareció misteriosamente en diciembre de 1994, dejando inconclusas sus investigaciones sobre la conciencia y el chamanismo / Foto: Archivo / OEM
Desde los inicios de la humanidad, la ciencia y lo esotérico han compartido un mismo hilo conductor. En los primeros momentos de la historia, los elementos naturales, los fenómenos meteorológicos e incluso los sucesos cotidianos eran explicados a través de mitologías. Rayos, volcanes y terremotos se interpretaban de forma simbólica, atribuidos a la voluntad de los dioses o a fuerzas invisibles. Con el avance de la ciencia, muchos de estos fenómenos lograron explicarse de manera racional; sin embargo, aún existen otros que escapan a nuestra comprensión y continúan generando misterio e intriga.
Jacobo Grinberg-Zylberbaum (1946–1994?) fue un científico nacido en la Ciudad de México. A los 12 años perdió a su madre a causa de un tumor cerebral, experiencia que marcó profundamente su vida. A raíz de ello, Grinberg se prometió estudiar la medicina y el cerebro humano con la intención de evitar que otras personas atravesaran el mismo sufrimiento. Cumplió su promesa al iniciar, a finales de la década de 1960, la carrera de Psicología en la UNAM.
Su formación académica no se limitó a México. En 1976 realizó un doctorado en Ciencias Biomédicas en el New York Medical College, consolidando una base científica sólida que le permitió adentrarse en el estudio riguroso del cerebro y la conciencia.
Uno de los trabajos que lo posicionó como científico fue su tesis doctoral, centrada en el análisis de los efectos electrofisiológicos de estímulos geométricos en el cerebro humano. En términos simples, Grinberg estudiaba cómo ciertas formas y figuras influyen en la actividad eléctrica del cerebro. Este trabajo buscaba comprender cómo el cerebro interpreta y construye la realidad a partir de señales que pueden medirse de forma objetiva mediante el electroencefalograma (EEG).
En 1987, Grinberg alcanzó un punto clave en su trayectoria al decidir unir formalmente su interés por la ciencia con su fascinación por lo esotérico. Ese año fundó el Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia (Inpec), cuyo objetivo era investigar fenómenos no convencionales relacionados con la percepción y la mente humana. Esta institución contó con respaldo institucional, principalmente de la UNAM y el Conacyt.
Entre las investigaciones impulsadas por el Inpec se encuentran teorías como la dermovisión, que planteaba la posibilidad de percibir imágenes con los ojos cerrados; el potencial transferido, que exploraba la transmisión de información entre cerebros; y otras propuestas que colocaron a Grinberg en el centro del debate científico y filosófico de su tiempo.
Llevando la investigación al terreno de lo místico, Grinberg centró parte de su atención en la curandera conocida comoPachita, cuya fama comenzaba a extenderse a nivel nacional. Intrigado por sus supuestas cirugías psíquicas, decidió estudiarla desde una perspectiva que combinaba la observación científica con el análisis chamánico.
Estas investigaciones se enfocaron en la chamanería y sus métodos de curación. Grinberg llegó incluso a presenciar y participar como observador en algunas de las intervenciones, experiencias que posteriormente plasmó en varios libros donde relató lo que presenció.
A través del estudio de la curandera Pachita, Grinberg intentó validar mediante el método científico los procesos de sanación no convencionales en México / Foto: Facebook @Mixup
Con el paso del tiempo, la comunidad científica comenzó a observar sus trabajos con recelo. Para sus detractores, los experimentos y conclusiones de Grinberg no eran más que creencias sin sustento empírico; para sus defensores, representaban una aplicación audaz del método científico a territorios inexplorados de la conciencia.
En diciembre de 1994, Jacobo Grinberg desapareció de manera inexplicable en la Ciudad de México. No dejó rastros claros, mensajes ni indicios concluyentes sobre su paradero. A pesar de que se iniciaron investigaciones oficiales, nunca se logró determinar qué ocurrió con él, y su caso permanece sin resolver hasta la actualidad.
Su desaparición alimentó aún más el misterio que rodeaba su figura. Para algunos, Grinberg pudo haber sido víctima de un crimen; para otros, su profundo interés en la conciencia y lo no convencional dio pie a teorías que van desde un retiro voluntario hasta explicaciones más extraordinarias. Lo cierto es que, con su ausencia, Jacobo Grinberg dejó inconclusa una de las exploraciones más singulares sobre la mente humana, consolidándose como un personaje enigmático cuya historia continúa generando debate y fascinación.
Jacobo Grinberg es una figura profundamente controvertida. Su trayectoria combina una formación científica rigurosa con un interés genuino por lo místico y lo paranormal. Entre investigaciones respaldadas por datos y experiencias de corte esotérico junto a Pachita, construyó una reputación difícil de clasificar: para algunos, un científico visionario; para otros, un farsante.
Lo que resulta indiscutible es que su misteriosa desaparición marcó un antes y un después en su historia, transformándolo de un investigador que exploraba los límites de la mente humana en una figura envuelta en mitos, teorías y especulaciones que, hasta hoy, continúan fascinando tanto a creyentes como a escépticos.