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Análisisviernes, 26 de octubre de 2018

Cuando el PRI perdió el poder

Cumplió con el formalismo de agradecer “la oportunidad de hablar en el Consejo Político Nacional de nuestro partido. Lo considero un honor”.

Acudió a nombre de los 46 integrantes de la Comisión de Diagnóstico del Comité Ejecutivo Nacional del PRI que, a través de jornadas de trabajo, “aportaron energía, pasión, talento, crítica y propuestas”.

Se recibieron aportaciones de 6 mil militantes y hubo reuniones con sectores y agrupaciones.

Para empezar, así, “el análisis efectuado (que) descalifica el modelo de operación o gestión partidista en la elección de 2018.

Conclusión: la vida interna del partido estuvo fracturada.

“Nuestra estructura se encontró desmantelada: COMITÉS SECCIONALES sin actividad ni presencia, comités municipales, estatales y órganos de gobierno que no se encontraban vigentes”.

“Ausencia de delegados del CEN en los estados, nombramientos inapropiados, a destiempo, o designaciones que operaron de forma tal que escindieron a los grupos locales, contribuyendo a un mapa complejo de problemas y entendimiento en los Comités Estatales”.

“Se exportó a las regiones pugnas nacionales de grupos o figuras. Como se sabe, las luchas entre las cabezas se convierten en guerras, muchas veces irreconciliables entre sus leales”.

Concluye en este tema que la operación priista que atraviesa por una organización formal careció de una vertebración adecuada.

“Se puede decir que el partido, como organización, estuvo desmembrada”.

“La militancia, por tanto, no tuvo las condiciones de incidencia regular en la vida interna del partido: la tradición de un PRI con carreteras y correas amplias para brindar afluentes de participación y suma a sus integrantes quedó escindida”.

“En esa grave situación fueron concomitantes otros problemas, como el de las postulaciones; sucedió, en muchos casos, lo que advertía Colosio ‘que los primeros sorprendidos al conocer las listas de candidatos no seamos los propios priistas’”.

“De esa forma postulamos, en muchas ocasiones, a quienes agraviaban o generaban indignación a los nuestros”, parece que es el caso Puebla.

“En síntesis, el partido derivó en una especie de Agencia Electoral”.

“En suma”, agregó Palma, “¡en esta etapa el PRI no supo ser partido en el gobierno y tampoco lo supo hacer como partido opositor!”.

Ese es el PRI que quiere sobrevivir y es el mismo que se compromete a que no habrá coaliciones en Puebla con el PAN, que es su antagónico y quien los llevó a la situación que guardan actualmente.

Veremos si los priistas cumplen. Está a prueba en el estado si son revolucionarios o institucionales.

Los priistas se niegan a morir y a ser lacayos de los panistas.

Veremos si lo cumplen.

De las anécdotas que se cuentan

Aquella tarde de la primavera de 2007 en Casa Puebla, el gobernador Mario Marín citó a sus hombres y principales operadores.

Se presentaba como delegada especial del PRI en el estado la tamaulipeca Paloma Guillén.

Ahí supo que Javier López Zavala y Valentín Meneses eran propuestas como candidatos a diputados plurinominales.

Se escucharon sus argumentos a detalle.

Cuando le tocó hablar a la delegada del PRI, sentenció:

“Yo vengo aquí para que ustedes no sean diputados, porque lo que buscamos es que ganen nuestras propuestas de mayoría, no los plurinominales” les dijo y siguió un largo silencio.

Zavala tenía ya una millonaria campaña para inundar el estado con carteles y mantas y Meneses estaba seguro de ir al Congreso.

Ninguno de los dos fue diputado local.

Paloma Guillén se los advirtió y les cumplió.

Ahora se anuncia que la política tamaulipeca regresa como delegada general a Puebla y su objetivo es 2021.

Ella no ha cambiado, los priistas poblanos perdieron todo el poder.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

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