elsoldepuebla
Análisislunes, 3 de noviembre de 2025

El mensaje va para todo México

Con el asesinato del alcalde de Uruapan Michoacán no solo muere Carlos Manzo, también se hiere de muerte (aún más) la esperanza de millones por recuperar la paz en un país tomado por el miedo y la violencia que promueven los empoderados y miserables.

El mensaje de quienes ostentan y ejercen con permiso el poder del terror es implacable para quienes aún se atreven a señalar las complicidades y a denunciar los abusos tolerados en cualquier parte del país.

Los mexicanos de todas las edades, orígenes y condiciones han quedado desde este fin de semana más acorralados, más sometidos y más abandonados a su paupérrima suerte.

No obstante, igual de grave es el nivel de inconsciencia, desinterés o simulación entre un alto porcentaje de mexicanos cómodos con este modelo de nación que reparte centavos al mismo tiempo que arrebata libertades.

Muchísimos lo intuyen pero aún no lo saben con claridad mientras que otros muchos ya lo entienden pero prefieren seguir fingiendo e ignorando la pestilente realidad que se apodera cada vez más de este México subyugado.

La muerte del alcalde Manzo no solo enluta a su esposa y a sus huérfanos, también arrebata y lastima a las mexicanas y mexicanos que con rabia observan como poco a poco se pierde el país de sus hijos y nietos.

Ese abandono institucional al presidente municipal ultimado no solo hunde en el miedo al pueblo de Uruapan, también advierte y amenaza a los hombres y mujeres que confirman el nivel de indefensión de sus propias familias.

Las burlas y la indiferencia con la que trataron sus “superiores” al alcalde masacrado también arrodilla y somete a millones de ciudadanos que con indignación e impotencia comprenden que su país hoy es un lugar peor al que se vivía hace apenas unos años.

Y no, comprender y reconocer esta realidad no es estar de lado ni preferir a los impresentables y nefastos del PRI o del PAN, es sencillamente, admitir una dolorosa verdad que hoy lacera, arrodilla y condena a una nación entera.

Cualquier transformación si es mal ejecutada, sin duda también puede ser nociva o mortal para quien busca desde la ignorancia y la desesperación un cambio.

La realidad es que hoy son sus propios aliados y protegidos los que se los están tragando por ese exceso de abrazos y acuerdo entregados.

Este fin de semana México no solo perdió a un hombre decidido a denunciar y combatir la corrupción, la complicidad y la impunidad.

Este fin de semana los mexicanos perdimos mucho más, pero aún lo sabemos con exactitud.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias