elsoldepuebla
Análisislunes, 24 de noviembre de 2025

El privilegio de hacer comunidad

La convivencia pública en nuestro país se ha convertido en una especie de privilegio no reconocido que debe ser garantizado por el estado y preservado por los propios ciudadanos, en eso consiste hacer comunidad.

Convocar y garantizar la asistencia de 20 mil personas a un maratón internacional no es cosa fácil, pero que además, esas 20 mil almas salgan de la meta con la mente puesta en alcanzar sus objetivos personales resulta más complejo aún.

Parece un asunto intrascendente, sin embargo, para lograr ese objetivo tan personal es necesario enfocarse en la preparación, en la carrera y en la meta que cada uno de nosotros haya propuesto.

Ese singular ejercicio de planeación y superación personal que de entrada pareciera muy común, en realidad ha dejado de serlo en muchos países, en muchas ciudades y sobre todo, en muchas sociedades.

Se llaman garantías sociales, sí, de esas que son cada vez más escasas en este México tan polarizado, descompuesto y violento.

La convivencia pública en nuestro país se ha convertido en una especie de privilegio no reconocido que debe ser garantizado por el estado y preservado por los propios ciudadanos.

Salir, festejar, competir, convivir y hacer comunidad de manera libre y espontánea no es una concesión común, tampoco es una condición permanente ni garantizada, menos en un país tan convulso como el nuestro.

En México son cada vez más y más los eventos que se han tenido que cancelar y las festividades que se han tenido que suspender por el miedo a la violencia que se ha apoderado en varios estados.

Sinaloa, Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Estado de México, Zacatecas y Michoacán son territorios y sociedades donde salir y celebrar es una actividad de altísimo riesgo.

En todos esos estados los carnavales, los conciertos, los desfiles, las celebraciones patrias, las tradiciones y las competencias masivas, están prohibidas para sus habitantes.

Así es como se fomenta el sentido de pertenencia, de solidaridad, de apoyo y de bienestar mutuo; así es como se hace y como se fortalece una sociedad compuesta por ciudadanos y no solo habitantes.

Por ello, no se debe perder de vista que salir a correr con una ruta programada, en un evento multitudinario donde el ambiente es familiar y hasta festivo, parece una actividad común, pero en realidad, en este país ya no lo es.

Por eso, bien por Puebla.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias