EN PUNTO
Independientemente del trabajo operativo de las áreas especializadas, comunicar a los poblanos, y hacerlo bien, es fundamental.
¿Cómo?, se preguntará usted.
Algunos colaboradores no ayudan mucho al gobernador.
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Sobre los tres jóvenes masacrados en las primeras horas del Día del Amor frente a la Sala de Despecho y las indagatorias que se llevan hasta el momento, y que sí le tocan a ella, no quiso hablar.
Tampoco de la violencia que comenzaba a gestarse en algunos puntos del estado como consecuencia del abatimiento del Mencho en Jalisco. Eso corresponde a las autoridades federales, soltó, y se fue.
Esta actitud, la del silencio, de la evasión, no ayuda a ningún gobierno.
Porque parece que se esconde información.
Y cuando la información se esconde, ya sabe usted, se piensa mal.
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Rosa Isela Sánchez es otra supuesta aliada que no ayuda al mandatario estatal.
Sánchez Soya no dijo en su texto de qué víctimas hablaba.
Menos precisó cuáles eran esos recientes acontecimientos.
Luego, en un segundo párrafo, exhortó “a las autoridades competentes para que las investigaciones se realicen de manera pronta, exhaustiva y conforme a derecho”.
¿Cuáles son esas autoridades competentes?
Tampoco lo dijo.
El pronunciamiento fue completamente ocioso e inútil.
No habló de nada y no fue dirigido a nadie.
Eso tampoco ayuda al gobernador.
Porque expone a una Rosa Isela aterrorizada frente a la idea de hacer enojar a quien la puso en ese puesto, y abona a la misma percepción generada por Pastor: “Algo se esconde, y si se esconde es malo”.
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Curiosamente, un militar es quien se ha mostrado mucho más hábil en el manejo de la comunicación: el vicealmirante Francisco Sánchez.
El secretario de Seguridad Pública no huye de las explicaciones. Es abierto, ofrece datos, contesta las preguntas y no se va, siempre que tenga tiempo disponible, hasta que quedan resueltas las interrogantes.
Por supuesto, no dice todo lo que sabe, pero transmite seguridad y aporta confianza, valores indispensables en este tiempo para decirle a los poblanos que, aunque la meta es extremadamente compleja, se va por el camino correcto.
La percepción construye la reputación de un gobierno.
Y evadir los temas que más importan a la gente, desde las posiciones de poder obligadas a resolverlos, no ayuda.

















