La templanza: ¿Qué es eso?
"Ira initium insaniae. La cólera es el principio de la locura" Cicerón
La templanza es una de las virtudes que es muy extraña para el ser humano, tan desconocida que no es definida frecuentemente e identificada fácilmente, como la prudencia, o la paciencia o la humildad.
Es ordinario que alcancemos a hablar de algo que esta destemplado o afirmar que una persona padece desequilibrios porque no practica la templanza.
En otros momentos se afirma frecuentemente ante ciertos hechos, que hay que tener temple, esto es, la virtud de la templanza.
Entonces, la templanza es una virtud que permite que la persona posea equilibrio y armonía interna, y compatibilidad entre el cerebro y el corazón.
Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, estamos necesitados de la posesión de esta virtud.
Así pues, repetimos, la templanza es la virtud con la que hacemos que los bienes y los placeres sean usados de una forma moderada, racional al servicio de la vida.
No hay duda de que en la familia que se encuentra en gran disfuncionalidad, por diferentes factores externos e internos, ya no es una fuente confiable como tampoco lo es el ámbito social y muy probablemente la templanza es una virtud extraña en el ámbito escolar.
En la escuela solo se trata de aprender a aprender, a prepararse para la competencia pero no para practicar la templanza.
El entorno social ya no es propicio para, al menos por imitación, obtener esa virtud.
Ahora en la posmodernidad frente a muchos factores, pero fundamentalmente a la asechanza de los medios de comunicación, la templanza tampoco se puede distinguir, ni transmitir, ni apreciar.
En la escuela, como ya lo enuncio, no se encuentra en el programa a disertar, por parte de los profesores de algunas lecciones conceptuales y menos practicas ejemplificativas como para adquirir esta virtud de la templanza.
Hay autores que ahora hablan de la destemplanza, de la presencia de los vicios o excesos en que se cae frecuentemente para alimentar destemplanza y no templanza.
Entonces, ¿Qué hay que hacer? Olvidarnos de esta virtud o bien, insistir en ella a través de programas especiales para reconstruir el tejido social y los comportamientos humanos.
Ahora, la mercadotecnia es un canal eficaz para seducir, destemplar y hacer caer en la destemplanza.
Bueno, la situación es tan grave por la falta de esa virtud que se habla de corazones destemplados y ciudades destempladas.
La destemplanza, ahora es un instrumento eficaz contra los otros, contra los demás.
La templanza es una virtud sepultada por la indiferencia producida esta por los agentes múltiples, externos e internos que hemos citado.
Ahora, aquella afirmación de que no quieras para la otra persona lo que no quieras para ti, ya no es más que una referencia doctrinal e histórica.
La templanza es una virtud que ayuda a evitar la tentación del peligro y contribuye a enfrentar los retos; orienta al hombre y lo hace discreto.
La templanza exige desapego al deseo del yo y solo yo. En esta actitud es indispensable dominar el orden de los deseos y de los excesos, esto es, actuar con moderación.
Por cierto, es oportuno leer el libro “El elogio de la templanza” de Norberto Bobbio, editado en 1997.
La templanza es obligatoria para todos, empresarios, clérigos, políticos, ciudadanos, hombres y mujeres, tiros y troyanos, para jefes de Estado, para Trump y para Putin.
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