Las 40 horas: cuando el país decide avanzar
Reducir la jornada laboral no es trabajar menos, es trabajar mejor. Es reconocer que el descanso también es productividad, que la salud mental importa, que la convivencia familiar importa y que un trabajador exhausto no rinde, se quema y termina pagando el costo con su cuerpo, su mente y su vida personal.
Y esto es clave decirlo: esta transformación no se impone, se construye. Se construye escuchando, dialogando y encontrando puntos de equilibrio entre derechos laborales y desarrollo económico. Por eso es tan relevante que esta semana el debate esté acompañado no solo de consignas, sino de argumentos técnicos y voluntad política.
Como ocurrió con el salario mínimo, el tiempo pondrá las cosas en su lugar. La reducción de la jornada laboral no debilita al país: lo fortalece. Porque un México que cuida a sus trabajadores es un México más productivo, más justo y más humano.
Esta semana no solo se discuten horas de trabajo.
Se discute qué país queremos ser.
***
La autora es diputada federal del PT por el estado de Puebla.
















