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Deportesmiércoles, 27 de diciembre de 2017

La Manada prueba ser de Primera

Parte II: Encantan a la división; caen víctimas de la indisciplina

Alland Jhonnathan López López

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Con el ascenso en la bolsa tocaba en el cubil trabajar a marchas forzadas para armar un equipo capaz de competir y el cual no regresara en un año a la categoría de promoción.

Rafael Puente, técnico lobezno, avisó entonces a sus futbolistas que no todos entraban en los planes de la máxima categoría; aunque también advirtió que necesitaría de la base del ascenso.

La Manada conocía la formula, pero debería de redondearla con gente de experiencia: refuerzos probados en Primera; aunque por obvias razones costosos.

Se requería de gestión para lograr a los futbolistas objetivos de Rafael Puente, quien ventilaba en Acapulco, sede del régimen de transferencias de la Liga MX del Apertura 2017, que no tenía contrato.

Los refuerzos invitaban a soñar en grande, ahora faltaba conjuntarse con el objetivo de sumar 20 puntos en el estreno de La Manada en Primera División, 20 unidades para quedar más cerca de la salvación.

Las primeras dudas sobre qué haría Lobos en el máximo circuito llegaron cuando el equipo no dio el do de pecho durante los ensayos de pretemporada, en los cuales sumó más derrotas que victorias.

El técnico minimizaba el asunto diciendo que lo importante era el funcionamiento y que lo bueno arrancaría a partir del 22 de julio, fecha en la cual debutarían en Primera División.

ARRANQUE DE ENSUEÑO; CRISIS INTERNAS

La Manada se presentaba en Primera División el 22 de julio midiéndose en el cubil a Santos Laguna.

El universitario de la BUAP distaba del lleno de la liguilla de hace casi dos meses atrás; pero los casi cinco mil aficionados en el debut del equipo presenciaron un empate entretenido a dos.

Además, corroboraron que Lobos iba en serio tras los palos de pretemporada.

Y si no fue en casa, el primer e histórico triunfo de los licántropos llegó en Querétaro una semana más tarde, al son de 4 por 0.

La felicidad por los goles de Julián Quiñones, Francisco Rodríguez, Juan Carlos Medina y Diego Jiménez contrastaban con la baja por lesión del cancerbero Lucero Álvarez, quien en un choque se fracturó el pómulo y quedó cerca de perder el ojo.

Aquello fue el karma de estrenarse en Primera: ganar, pero a un alto costo.

Después de vencer a Querétaro, Lobos se cenó a los Tuzos del Pachuca en casa; sin embargo, volvería a perder a otras de sus piezas claves por un conflicto que hasta hoy continúa siendo un misterio.

William Palacios y el goleador del equipo Julián Quiñones protagonizaban entre ellos una bronca, la cual terminó con ambos en el hospital y con Palacios fuera del cubil.

Lobos, el equipo sensación, se hallaba de repente en el ojo del huracán.

La atención pasó de la cancha a lo sucedido fuera de la misma y el equipo lo resintió con par de derrotas consecutivas ante Pumas y América, luego encadenaron tres partidos más sin conocer la victoria para irse al fondo de la tabla de los cocientes.

La redención llegaría en Veracruz, donde “olvidaron” los uniformes de visitante y forzaron a los escualos a jugar con la equipación de foráneos tan sólo para derrotarlos por la mínima.

Aquella victoria llegaba contra un rival directo en la tabla de los cocientes, como un bálsamo después de tantos días de andar en el desierto.

Aunque una vez más, Lobos perdía a hombres por indisciplina: Luis Quiñones se iba como Palacios por la puerta de atrás tras no cumplir con los valores de la institución.

Además, al goleador Julián Quiñones se le separaba del plantel por tiempo indefinido.

CON EL SELLO DE LA IRREGULARIDAD

A la victoria contra los Tiburones Rojos le siguió otra igual de importante en Guadalajara, donde batieron a las Chivas Rayadas gracias a un golazo de Amaury Escoto.

Sin embargo, el equipo volvió a las andadas cayendo contra León, Toluca y Xolos.

La Manada trató de levantar contra Cruz Azul; pero el esfuerzo se fue al traste cuando Necaxa les propinó su peor derrota hasta entonces goleándoles 5 por 0.

En aquel traspié, el propio Rafael Puente se sinceró al decirse superado por el planteamiento táctico del rival.

La revelación no venía bien cuando en el horizonte aparecía Rayados de Monterrey, líder del torneo y favorito a todos los honores.

Con todo en contra, La Manada hizo la chiquita pegándole a los de la Sultana del Norte 2-1 con Julián Quiñones de regreso y en plan grande.

Aquella victoria sirvió para alimentar la confianza de cara al primer derbi Lobos-Puebla en la historia de la Primera División.

UN DERBI UNIVERSITARIO

El último partido del año puso a Lobos contra el Puebla, rival al cual superaron en la suma total de puntos del torneo.

El partido en la cancha del Cuauhtémoc se trataba entonces de ratificar dicha superioridad.

El duelo resultó parejo, pero al final una expulsión que dejó al Puebla con 10 comenzó a inclinar el juego favor de Lobos.

Pero a los licántropos les resultaba difícil abrir la pizarra, misma a la que Francisco “Maza” Rodríguez le quitó el cerrojo con un testarazo a siete minutos del final.

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