El placer de la duplicidad
SALUD SEXUAL
Dr. Joaquín Alejandro Soto Chilaca* / Especial
A veces te pido que te vayas de mí, porque no eres consciente de las pasiones que me provocas. Sucede que en ti encuentro la duplicidad perfecta que se adapta perfectamente a mi armonioso sentido del amor caótico.
Y es que tengo la certeza de que en un día en el que no necesito más que de tu ternura, puedo encontrar en ti la fusión ideal para hacerte el amor, y percibirte con ese instinto de protección y dulzura hacia mí.
Por otro lado, mi instinto sádico busca a la mujer que se enciende cuando la tomo en mis brazos con fuerza y dominio, y ahí estás, con esos dotes de malicia encantadora que alimenta mis ganas de seguir explorando lo más oscuro de mis perversiones.
Intento detenerme pero mis impulsos me gritan que rompa tu ropa interior y te haga mía a mi modo, ese en el que te acoplas perfectamente y que llegados a un punto me conduces poco a poco a niveles de placer desconocidos para mí.
Muerdo fuertemente tus labios, tu cuerpo, como un susurro silencioso de todo el huracán de sensaciones que me provocas, esperando al mismo tiempo que a nadie se le ocurra descubrir ese misticismo que te envuelve.
Tengo el placer de tener a la dama y la mujer en una sola persona, ¿cómo podría desdeñar tan dulce tortura?
*Médico, Psiquiatra, Sexólogo y Psicoterapeuta
Director de Mindful. Expertos en Psiquiatría y Psicología





























