El Purgatorio, ¿invento o realidad?
No basta ser buena gente para entrar al cielo
Redacción
Desde la Fe/ Alejandra María Sosa Elízaga
Cuando alguien muere, quienes van a dar el pésame a los deudos, suelen decirles, para consolarlos, que su difunto: ‘ya está en el cielo’, pero eso en realidad no pueden afirmarlo.
Fuera de los santos, de los que consta porque Dios concede milagros por su intercesión para confirmarlo, de nadie podemos asegurar que esté en el cielo.
‘¡Pero si era re buena gente el difuntito, cómo no va a estar en el cielo!’, dirá alguno.
La segunda es que no basta ser ‘buena gente’ para entrar al cielo, ¡hay que ser santo!
Tarde o temprano, todos enfrentaremos el juicio de Dios y habrá tres posibilidades:
En el caso excepcional de quien muera en estado de gracia, y habiendo purificado en este mundo lo que tuviera que purificar, su alma irá derechito al cielo. Sucedió con Juan Pablo II y Teresa de Calcuta.























