En 1941 el gran cineasta mexicano Juan Bustillo Oro filmó la cinta “Cuando los hijos se van” donde Fernando Soler, Sara García y Joaquín Pardavé, lloraban a moco tendido cuando los hijos abandonaban el hogar llevados por diferentes razones; el público, por supuesto, hacía lo mismo al juzgar la actitud de los ingratos jóvenes que desobedecían a sus padres para tratar de volar por sí mismos. En 1969 Julián Soler filmaba un remake de la historia donde Fernando Soler repetía el papel de patriarca conservador y puritano que atacaba cualquier resquicio de rebeldía de sus hijos que buscaban la manera de salirse de los patrones de conducta familiar; en esta ocasión, Amparo Rivelles era la madre que sufría en silencio el dolor que le causaban los anhelos de sus hijos. Fueron en su momento cintas muy exitosas, sobre todo la de Bustillo Oro, que reflejaba una época donde el núcleo familiar se regía por el yugo paterno que imponía su ley a sus vástagos a como diera lugar. Este género de películas se arraigó en el gusto del cinéfilo por el tema que tocaban, donde la familia era el centro de todo convirtiéndose en una trama toral dentro del cine mexicano, de ahí la serie de cintas que de manera recurrente se filman en México como “Una familia de tantas”, “La familia Pérez”, “Nosotros los Nobles”, “Todos queremos a alguien”, por mencionar algunas. Pero ahora los tiempos han cambiado y resulta que algunos hijos adultos no se quieren ir de la casa, y no es que no quieran, sino que, escudados en la difícil situación económica, se niegan a abandonar el hogar donde terminan arropados en el confort aunque, en realidad, es por su apatía y desgano para afrontar responsabilidades propias, lo que los ancla a sus padres sin saber que estos están hartos de que sigan en casa. Eso es lo que vislumbró el novel director Hugo Lara, una realidad diferente a la que presentaban las cintas de antaño y cómo diciendo: ¿qué pasaría si las cosas fueran al revés? Y es que ahora los padres lloran, no porque se van los hijos de la casa, sino más bien porque no se van o porque de pronto regresan a casa, y no llegan solos, lo hacen seguramente acompañados de fracasos y de su familia, provocando un caos en la rutina de los padres. Ese es el tema del filme CUANDO LOS HIJOS REGRESAN escrita y dirigida en tono de comedia por Hugo Lara cuya primera virtud es la de haber reunido un gran elenco donde destaca la presencia de Carmen Maura, la excelente y reconocida actriz española en el papel de Adelina, la madre de los 3 hijos que retornan a casa y con los que tiene que lidiar tratando de comprender su situación. Fernando Luján le da vida a Manuel, el esposo de Adelina, quien manifiesta de manera abierta su molestia al recibir a unos hijos que vuelven al hogar con una pesada carga a cuestas y a romper con la tranquilidad hogareña que empezaban a disfrutar después de su jubilación. La película fue presentada en el pasado Festival de Cine de Morelia, así como en el Festival de Cine Iberoamericano en Huelva, donde fue bien recibida lo que propició que para su proyección se hicieran mil copias para su estreno, lo cual es una excelente manera de apoyar a esta película y al cine mexicano en general. La realidad es que la película pronto deja atrás las buenas intenciones para caer en los clichés de siempre, llena de lugares comunes, envuelta en situaciones irreales con un guión que de pronto pierde la brújula al llevar la historia por intrincados caminos sin un rumbo definido. De cualquier forma la película se deja ver, es entretenida, divertida y hasta resulta ideal para estas fiestas navideñas para irse con la familia y disfrutar de una agradable tarde de cine con un filme mexicano. Felices fiestas a todos los lectores.
El matrimonio de Manuel y Adelina por fin se quedan solos para disfrutar su casa y hacer lo que les de la gana luego de que sus tres hijos han formado su propia familia, pero, pronto eso terminará, cuando cada uno de los hijos regresa a casa con problemas a cuestas y una familia a la que hay que atender. Manuel y Adelina tendrán que lidiar con todo esto.