Opinión / Elías y el panecillo
Elías, como ya se ve, se lo estaba jugando el todo por el todo. ¿Y si el Señor, para castigar la infidelidad de su pueblo, no enviaba fuego ni nada? No obstante, el profeta avanzó hacia el lugar del holocausto con paso firme.
“-Elijan un novillo –siguió diciendo Elías, pero ahora a los adoradores de Baal- y prepárenlo ustedes primero, porque son más. Luego invoquen a su dios, pero sin encender fuego”.
Los Padres de la Iglesia vieron siempre en este pan algo así como una prefiguración de la Eucaristía. He aquí, por ejemplo, lo que escribió San Ambrosio de Milán (340-397) al comentar el evangelio de Lucas:












