Tránsito de San Francisco de Asís
Momento crucial en que dejó esta vida pasajera y pasó a la verdadera vida
Angélica Maldonado / El Sol de San Luis
De la hermana muerte corporal ningún hombre vivo puede escapar. ¡Ay de aquellos que morirán en pecado mortal!. ¿Bienaventurados los que cumplen la Palabra y la voluntad de Dios, pues la muerte segunda no les hará mal!.
Antes de su muerte, a San Francisco lo invade una luz intensa, llena de esperanza, de fe y de amor, ya no le tiene miedo a la hermana muerte, al escuchar que Dios Padre le dice: “Francisco, tú ya cumpliste tu tarea, ahora descansa”.
Murió el 03 de Octubre de 1226, contemplando la mirada tierna de nuestra Madre Santísima la Porciúncula, (Nuestra Señora de los Ángeles), con un amor totalizante que ha subido hacia Dios, la perfecta alegría.
Estigmatizado de pies, manos y de su costado, en el monte Albernia, quiso ser Evangelio viviente, y se abandonó en los brazos de Dios nuestro Señor y trascendió a un mundo donde fue feliz como nunca lo fue.
Sin duda un gran Santo que nos dejó un amplio testamento espiritual, y su herencia trascenderá por siempre.
“Atrévete a seguir a Jesús, no tengas miedo seguir relacionándote con Él. Pregúntale: ¿Señor, qué quieres de mí?. Hazme un instrumento de Tu Paz y de Tu Amor.
Después de esta ceremonia, se ofreció pan a los asistentes, símbolo de caridad fraterna, como aconsejó vivirla San Francisco a sus hermanos frailes franciscanos.
























