Ganó la libre expresión al capricho
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió proteger los chats privados de los ciudadanos al declarar improcedente la denuncia por violencia política en razón de género promovida por la diputada con licencia Almendra Negrete.
Este asunto es bien conocido por el público incluso se volvió nota nacional, para mal, porque lo que se pretendía hacer era castigar por un capricho.
Ojo, la violencia política en cuestión de género existe, eso está claro, pero l falta de reglas claras ha causado que se castigue por capricho más que por justicia.
Si bien es cierto que no está bien el hablar mal de la gente la privacidad y el libre pensamiento es un derecho constitucional que por nada se debe violentar por nadie y mucho menos alguien que lo tiene todo.
Bien me dijo un amigo el otro día “la hegemonía crea monstruos” pero cuando estos monstruos pierden ante la opinión pública eso debe ser interpretado como una victoria de la democracia.














