La cifra negra
Si bien es posible que la Fiscalía no lo reconozca, desde hace mucho que su estructura quedó rebasada y volvemos al mismo tema, al mismo debate, de que en Sinaloa no se invierte lo suficiente en la materia de procuración de justicia.
La derrota en la guerra antinarco
La guerra contra las drogas nació muerta. Todo negocio, legal o ilícito, tiene en el dinero la sangre que lo mantiene con vida.
Es una economía simple: oferta y demanda. Adictos y muertos. Y cuando no hay dinero, ese cuerpo empieza a marchitarse y a buscar otras venas que le den continuidad a su existencia.
El panorama sobre la inseguridad que estalló en Sinaloa el 9 de septiembre surgió en ese contexto.
La mudanza de esta violencia a Mazatlán ya empezó a causar problema en la principal rama económica del puerto: el turismo.
Y todavía las autoridades no tienen claro qué medidas implementar para contrarrestar los escenarios que se pueden presentar.
Hasta el momento han actuado con “chispazos” de contención, más no de prevención, mientras familias enteras, cada vez más, padecen la crisis de desapariciones forzadas de sus hijas e hijos en Mazatlán.
De acuerdo con organismos empresariales se calcula una pérdida económica al turismo y a los diferentes sectores que dependen de él por más de mil millones de pesos, con corte al 30 de septiembre, y de seguro se agravará más.
Los bloqueos carreteros en zonas que usan los turistas para llegar a Mazatlán han sembrado el pánico, por lo que evitan trasladarse para no ser víctimas de robo de sus vehículos o resultar heridos en un enfrentamiento.
Desde el Gobierno federal tampoco hay claridad en cómo resolver el problema ni en lo social ni en lo político, por lo menos hasta ahora.
Los ciudadanos prefieren recluirse, contra su voluntad, y los consume ese encierro. Así la vida se apaga.
La construcción de paz nos atañe a todas y a todos.
