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Localsábado, 29 de enero de 2022

Los estragos del hambre y el Covid-19

Cada día llegan más comensales por un plato de alimento a la Iglesia del Carmen

Irene Medrano Villanueva / El Sol de Sinaloa

La gente de Culiacán, es muy comprometida, no nos falta nada, incluso tenemos para compartir con otras instituciones.

Cristian Romero Félix

Da gracias a Dios que el Covid-19 hasta el momento no ha contagiado a los que asisten.

UN DÍA COTIDIANO EN LA MESA

“Está más perra el hambre que el contagio”, dice Pedro, mientras devora ansiosamente un pedazo de pastel con un café, pero antes desayunó huevo con salchicha y pimientos, frijoles puercos.

DEAMBULAR POR CULIACÁN

Dice que es sinaloense, pero que la falta de oportunidades y la droga, lo han convertido en un paria, lava carros de día, pero no le alcanza para alimentarse, por eso, acude a diario a desayunar y a saludar a sus compañeros de infortunio.

“A veces nomás nos vemos, de qué platicamos, si la vida de todos es igual. Ni modo que yo le cuente que me fue bien…Lo que me regocija es la oración que aquí hacemos”, señala.

Todos los comensales tienen algo en común: viven el abandono y el olvido de una sociedad acostumbrada a darles una moneda a cambio de acallar su conciencia, y ellos, deambulan por la calle, algunos buscando trabajo, otros dejando pasar la vida.

De la pandemia, no quiere hablar “no me gusta pensar en eso, sólo encomiendo a Dios a mi familia, no más”, señala.

COSTURERA EN APUROS

Paula, su oficio es costurera, cuando tiene “chamba” gana 50 pesos, no le alcanza para salir adelante, no quiere molestar a su familia, por eso, prefiere ir de vez en cuando a buscar el alimento al Comedor.

A veces quiere explayarse, contar sus problemas, pero se contiene, sólo dice que es una mujer de respeto y que “el taquito que me como aquí con esta gente me sabe a gloria porque en la casa puros problemas”.

Expresa con cierto resentimiento en la voz que cada día se le hace más difícil sostener a sus dos hijos, porque asegura que sus hermanos y otros parientes le dieron la espalda hace mucho tiempo.

Soy una mujer luchona, no me da vergüenza venir a pedir el taco, porque más vergüenza es robar.

Paula, Costurera

ALTRUISMO

La Iglesia del Carmen se caracteriza por ofrecer a personas necesitadas alimentos, por las mañanas y mediodías hay un plato para quienes se acercan.

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