Cambiavía | Pedro Páramo: un rencor vivo
La tierra desolada es al mismo tiempo la desolación de Pedro Páramo, asesinado por Abundio Martínez, ejemplo llano de todo el mal que se generó. Muere y su cuerpo “se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras”.
Tras el encuentro y el desencuentro, tras la comprobación de hallarse ante un amor imposible, tras la muerte de ella, el amor irrealizado se convierte en odio.
Referencias:
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónSin duda alguna, Juan Rulfo inaugura con su novela Pedro Páramo el estilo narrativo conocido como realismo mágico. No por nada la Enciclopedia de México destaca en la narrativa de Rulfo la soledad, la muerte, el amor sombrío, los lutos, los mecanismos secretos en el mundo recóndito de los pueblos y los enigmas de sus habitantes.
Juan Rulfo nace el 16 de mayo de 1917 en Apulco, localidad cercana a San Gabriel, Jalisco. Hijo de una familia acomodada que pierde su fortuna durante la Revolución. En 1923 muere asesinado su padre y a finales de 1927 María, la madre de Rulfo. Estos acontecimientos dejaron una profunda huella y más tarde se verán reflejados en sus obras: la obsesión por la muerte y los acontecimientos del movimiento revolucionario.
En 1945, publica los cuentos "Nos han dado la tierra" y "Macario". En 1947 presenta a un editor, "Es que somos muy pobres", quien lo rechaza porque "lo encontraron subido de color", como dice en una carta a su novia Clara Aparicio (las cartas se han convertido en un libro que es un deleite: Aires de las colinas). En una carta a Clara menciona, por primera vez, que está intentando escribir "algo" que se llamará "Una estrella junto a la luna", que se convertirá en la novela Pedro Páramo.
En 1954 entrega al Fondo de Cultura Económica, a finales de septiembre, el original mecanográfico de la novela que ahora lleva el título de Pedro Páramo -pero que originalmente había titulado “Los murmullos”. En 1957, recibe el premio Xavier Villaurrutia, galardón que se entrega por vez primera.
El propio Rulfo, sobre Pedro Páramo, comenta que es una historia en la que todos los personajes están muertos: “La historia comienza narrándola un muerto (Juan Preciado) que le cuenta a otro muerto, es un diálogo entre muertos en un pueblo muerto”. En efecto, los protagonistas de Rulfo se mueven entre la sombra y la luz, furiosos, rencorosos, doblegados por el “rencor vivo”.
Hay desde luego una habilidad de Rulfo para entrar en esos universos, los del más allá, sus personajes transitan en el infra mundo con absoluta libertad. “-Ya déjate de dar miedos. Nadie te puede dar ya miedo. Haz por pensar en cosas agradables porque vamos a estar mucho tiempo enterrados”.
Lo real y lo mágico consiste en romper con las convenciones narrativas empleadas en el realismo, pues ya no se mantiene al tanto al lector sobre los acontecimientos. En Pedro Páramo, los narradores (protagonistas) no nos cuentan la historia completa. Viven del recuerdo, del ensueño. Hay acciones que se quedan en el pasado de la narración, que se obvian. El silencio se puebla de murmullos: la muerte, como la de Juan Preciado: “Entre los dos te arrastramos a la sombra del portal, ya bien tirante, acalambrado como mueren los que mueren muertos de miedo. De no haber habido aire para respirar esa noche de que hablas, nos hubieran faltado las fuerzas para llevarte y contimás para enterrarte. Y ya ves, te enterramos.” Como se puede apreciar hay un cierto fatalismo, una “naturalidad” con la que los personajes aceptan su destino. Por eso, tal vez, la muerte se encuentra siempre entre sus páginas. Y es que acaso sea la muerte una realidad cotidiana. Se juega con la muerte a las escondidas, la ignoran pero le temen, se ríen de ella pero la respetan. Son los personajes a fin de cuentas, seres que no causan repugnancia. Ninguno resulta antipático. Más bien parecen ser humanidades conformes que aceptan su propia destrucción. ¿Será que desconocen la esperanza? ¿Sabrán que no existe ninguna salvación?
La obra de Rulfo está situada en el México profundo, ese que nombra Bonfil Batalla, el México indígena. En una tierra ardiente, Comala: “Ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos a Comala. Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno.” Se trata de apreciar cómo los personajes enfrentan la vida contra una naturaleza inhóspita, mediante un lenguaje claro, directo, sencillo, incorporando vocablos del habla popular indígena para favorecer la expresión y el clima de la narración.
Otra de las cuestiones que me interesa comentar es el manejo del tiempo. Es fácil ubicar el recuerdo en cada uno de los personajes, el flash back nos lleva de un presente indefinido a un pasado, o a un futuro (flash forward): “El padre Rentería se acordará muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Pedro Páramo”. Se trata pues de una de las grandes innovaciones de Rulfo: crear un ambiente en que el tiempo está detenido.
Los personajes centrales son Pedro Páramo y Susana San Juan. Y se advierte desde el principio quién es Pedro Páramo: un rencor vivo. Además, Dolores Preciado, madre de Juan, muestra el profundo rencor que no solo ella, porque más tarde habremos de enterarnos, si no las mujeres de la Media Luna, habrían sido sometidas por Pedro Páramo: “No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio… El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro”. Eso nos recuerda cómo el cacique tenía “derecho” sobre las mujeres y explica a la vez que todos en Comala estén emparentados, el pueblo mismo es la descendencia de Pedro Páramo. A pesar del poder inmenso y de la acumulación de riqueza, Pedro Páramo sufría de dos dolores: la muerte del hijo, de la que no se la pudo cobrar a nadie y la presencia de Susana San Juan por la que siente una pasión y un amor desenfrenado. Es esta una manifestación del dolor por la muerte de su madre y, a la vez, la gestación de un deseo: olvidar su soledad.
La novela muestra a un hombre frustrado por un amor imposible. Tras el encuentro y el desencuentro, tras la comprobación de hallarse ante un amor imposible, tras la muerte de ella, el amor irrealizado se convierte en odio, en donde todos son culpables. Por eso todo se habría de morir: “Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre. Y así lo hizo”.
Rulfo, Juan. Pedro Páramo. Fondo de Cultura Económica. Col. Popular 58. México, 1990.
"Pedro Páramo, la vida... in memoriam" Antonio Tenorio Muñoz Cota. Fractal Nº 22, julio-septiembre, 2001, año 6, volumen VI, pp. 53-70.