En las elecciones del año entrante Morena, PVEM, PT, PAN, PRI y MC no estarán solos en las boletas. A la ya fragmentada oferta partidista —y a los casi heroicos aspirantes que logren una candidatura independiente— podrían sumarse al menos tres nuevos partidos políticos nacionales. Todos, sin embargo, con raíces claramente identificables en la derecha y con liderazgos que no resultan precisamente novedosos para el electorado. En apenas trece días, el Instituto Nacional Electoral cerrará el registro de nuevas fuerzas políticas. Para obtenerlo, deben acreditar antes del 25 de febrero un mínimo de 256 mil 030 afiliados y al menos 200 asambleas distritales. Tres organizaciones están cerca de cumplir la meta. La primera es Construyendo Solidaridad y Paz (CSP), siglas que coinciden con las de la presidenta de la República, aunque su ideología es diametralmente opuesta. Se trata de un partido de corte conservador con fuerte base en el evangelismo, heredero político del desaparecido Partido Encuentro Social (PES). Según los últimos cortes, suma 287 mil 128 afiliados y 294 asambleas distritales. Lo encabeza Hugo Eric Flores Morales, viejo conocido de la política nacional, exdirigente del PES y exlegislador tanto por ese partido como por Morena. El segundo proyecto es México Tiene Vida (VIDA), impulsado desde Nuevo León por una organización ultraconservadora de perfil “pro vida”. Reporta 303 mil 739 afiliados y 199 asambleas distritales. Su dirigente es Jaime Ochoa Hernández, empresario regiomontano con formación evangélica, quien parece haber capitalizado el desencanto de sectores tradicionales del PAN en el norte del país. El tercero es Somos México (Somos MX), un frente abiertamente opositor al oficialismo, surgido de la llamada “marea rosa” y nutrido por figuras provenientes del PRD, PAN y PRI. Cuenta con 199 mil 363 afiliados y 225 asambleas distritales. Lo dirige Guadalupe Acosta Naranjo, último presidente nacional del extinto PRD. En sus filas aparecen perfiles como el expresidente del INE Lorenzo Córdova Vianello y el exconsejero presidente del IFE Leonardo Valdés Zurita. Experiencia política no les falta; novedad, eso está por verse. La pregunta de fondo no es si cumplirán con los requisitos formales —eso lo determinará el INE— sino qué tanto aportan realmente al debate público. Más allá de nuevas siglas y logotipos, los discursos parecen ya conocidos: conservadurismo religioso, oposición frontal al oficialismo y reciclaje de cuadros partidistas. Pan con lo mismo, dirían los clásicos. Todo esto ocurre, además, en el momento en que el país debate una nueva reforma política que promete reconfigurar reglas electorales, representación y equilibrios institucionales. La eventual llegada de más partidos podría leerse como pluralidad democrática; pero también como mayor dispersión del voto, fragmentación del Congreso y debilitamiento de la gobernabilidad. La democracia no se fortalece solo con más partidos, sino con mejores partidos. Con propuestas claras, autocrítica, renovación de liderazgos y soluciones reales a los problemas nacionales. Si las nuevas fuerzas se limitan a reproducir las viejas batallas ideológicas y los mismos rostros de siempre, el electorado no verá una ampliación de opciones, sino una repetición del pasado. En tiempos de reforma política, la pregunta no es cuántos partidos caben en la boleta, sino cuánta calidad democrática cabe en cada uno de ellos.
No son promesas, son cifras. En su rueda de prensa de ayer el gobernador Américo Villarreal Anaya expuso resultados que muestran un estado con finanzas sanas, crecimiento económico y mayor transparencia. La reducción de 819 millones de pesos en la deuda pública y la liberación de 1,750 millones para proyectos sociales reflejan disciplina financiera y planeación responsable. A la par, Tamaulipas se posiciona entre los cinco estados con mayor crecimiento económico, es sexto lugar nacional en exportaciones y destaca como líder en la industria química y tercer lugar en fabricación de aparatos eléctricos. El avance también se siente en el bolsillo: el estado ocupa el quinto lugar nacional en salarios registrados ante el IMSS y el primero en crecimiento del salario real. En energía, la entidad se consolida como referente nacional, con el segundo lugar en capacidad instalada y proyectos estratégicos como el campo Trión. A ello se suma un dato clave: prácticamente sin observaciones de la Auditoría Superior de la Federación en el ejercicio reciente, marcando un contraste con el pasado. Con orden financiero, impulso económico y rendición de cuentas, Tamaulipas fortalece su presente y proyecta un futuro con mayor confianza de la mano del doctor Villarreal Anaya, que así acalla muchas voces que desde la oposición intentan sin ningún éxito ensombrecer una administración ejemplar, con los números en la mano.
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