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Análisisdomingo, 12 de abril de 2026

Café Cultura / Las esplendentes estrellas

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Me da lástima de las estrellas

luciendo hace tanto tiempo,

hace tanto tiempo…

Pessoa

En las inmensas extensiones del ignorado continente, los exploradores de América se abrían paso a lo largo de los ríos y al atravesar los espesos bosques, guiados a veces también por las estrellas. Y los pastores las contemplaban allá en lo alto, mientras guardaban sus rebaños en las colinas solitarias.

“La tierra echó de menos / sus pasos de pastor sobre los montes” –dijo Neruda del poeta pastor Miguel Hernández“y escuchó de la tierra / levantarse un rumor, un latido, / como si se entreabrieran las estrellas…”

Diferencia entre estrellas y planetas

A algunos planetas como Venus se les llama a veces estrellas porque brillan por la luz que reflejan del Sol, mas no debemos olvidar que las estrellas centellean y los planetas no.

Esto se debe a causas complejas relacionadas con la mayor distancia que nos separa de ellas y con el hecho de que son focos primarios esplendentes. La atmósfera terrestre y el color de las estrellas influyen también en este fenómeno; es más notable el centelleo cuando están cercanas al horizonte.

La naturaleza del Sol y las estrellas

El Sol puede ser observado con mayor facilidad por ser mucho menor la distancia que lo separa de la Tierra. Gracias a ello, los astrónomos han averiguado que se trata de cuerpos gaseosos cuya energía se origina en procesos nucleares.

Aun con los grandes telescopios, se ven resplandecer como puntos en el azul marino infinito, pareciendo hallarse en posiciones fijas cuando en realidad se ha comprobado que tienen movimiento propio y que algunas giran en torno de otras.

Métodos de medición y magnitud

El método más antiguo para calcular las distancias data de hace poco más de un siglo y requería la aplicación de la trigonometría.

Con telescopios como el del Observatorio del Monte Palomar, se pueden fotografiar miles de millones de estrellas, evaluándose que su número pueda llegar por lo menos a unos 30 mil millones.

Desde los días de los sabios griegos, las estrellas se han dividido en clases de acuerdo a su magnitud o brillo.

Entre las de primera magnitud se cuentan:

Catálogos y variables

A los astrónomos interesan sus movimientos, distancias, brillo, colores, temperatura y tamaño. Algunas son blanco-azuladas, amarillas, anaranjadas o rojas… Mas nosotros, mortales comunes, queremos tan solo verlas en el firmamento.

Laureando siempre a Galileo Galilei, invito a usted a mirar más el cielo y sus misterios. A soñar más con las estrellas murmurantes y con la Luna y con los planetas que, al fulgir, a ellas se parecen.

Vaya esta radiante invitación con el pensamiento de Virgilio:

“Era la noche y dominaba el sueño sobre los vivientes. ¡Por los astros, piedad!”

amparog.berumen07@gmail.com

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