Siete picos... siete pecados
En la conquista española inició la costumbre entre las familias mexicanas de romper piñatas los nueve días de la posadas, vendando los ojos a la persona que le pega
Mirna Hernández / El Sol de Tampico
La soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza representan los siete picos de las tradicionales piñatas navideñas y cada vez que en las reuniones o posadas de trabajo pasamos un buen destruyéndola, también lo hacemos contra el mal y hacemos triunfar el bien.
Fue en la Conquista española cuando inició la costumbre entre las familias mexicanas, que gustan de romperla a lo largo de los nueve días de la posadas, vendando los ojos a la persona que le pega, significando que la fe es ciega.
En otras épocas se utilizaban ollas de barro y cubiertas con papel de colores radiantes, vistosos y llamativos representando al mal, quien suele presentarse como algo deslumbrante y apetecible para así someternos y que caigamos en la tentación.
Incluso, de acuerdo con el catolicismo, si tú estás dispuesto a vencer un vicio, puedes pedirlo si rompes la piñata y quiebras uno o los siete picos de la artesanía.
El señor Saldaña, quien ha heredado la tradición de elaborar piñatas a sus hijos y nietos, tiene en esta su mejor época, pues se trata de los productos más demandados en este periodo decembrino.


























