Tamaulipas Sabe Bien
Tamaulipas no se limita a ser visto o escuchado
Antonio Sosa
Hablar de nuestro Estado es remontarse a paisajes de montaña, playa y lagunas, con atardeceres multicolores y cenotes interminables; de aves que cruzan los cielos y jaguares que luchan por conservarse entre los matorrales; de polka y huapango.
Pero Tamaulipas no se limita a ser visto o escuchado, nuestra tierra huele y saben bien, a tamales de puerco en hoja de maíz o de plátano y pan recién horneado; tortillas y frijoles humeantes hechos en el fogón; o los mariscos acomodados en una copa.
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Basta recorrer sus municipios del centro o del norte y sentarse a lado de los leños y el carbón incandescente que crujen al momento que asan una carne jugosa, o percibir el olor del pescado que se cocina en el aceite caliente que chisporrotea.
Es pues la gastronomía Tamaulipeca uno de los grandes atractivos para los paseantes, por lo que empresarios restauranteros de la entidad buscan el impulso necesario para que sea considerada una razón más para visitar la región.
La propuesta es: primero que sea nombrada patrimonio cultural inmaterial del Estado, lo cual debe ser propuesto por el Ejecutivo y aprobado por el Congreso; así como generar las rutas gastronómicas o del sabor que faciliten al turista el recorrido por las zonas culinarias.
“Tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo para no perder ese título por ello se está impulsando fuertemente en Tamaulipas y en otras entidades para no perder esta distinción que se hace a nivel internacional” dijo la empresaria del ramo.
Desde el Gobierno Federal, por medio de la SECTUR -Secretaría de Turismo- se han instrumentado acciones urgentes como el programa “Ven a Comer”, para fortalecer la gastronomía y las cocinas de cada entidad, municipio o comunidad.
Esta actividad de fortalecimiento no trata sólo de promocionar o nombrar algunos platillos, sino que abarca el rescate de productos alimenticios, recetas originales y ancestrales; procesos de cocción artesanales, así como el desarrollo de nuevos platillos.
En este reconocimiento se incluyen a cocineras, productores, apoyos a los artesanos que hacen la loza en la que se emplata o los utensilios para cocinar, en un afán de contar las historias que la gastronomía, producto de historia y años, revela.
DE MONTAÑA, LAGUNA Y MAR
La gastronomía Tamaulipeca es una de las más variadas y deliciosas del país, al contar con un extenso abanico de opciones realizadas en la zona montañosa, en las lagunas, ríos y mar; con influencia estadounidense en la frontera y la huasteca en el sur.
Maíz, chile y frijol son base de estos platillos típicos, encontrándose variantes como cacahuate, ajonjolí, plátano, pescado en sus diversas especies, mariscos y cortes; de sabor salado, dulce y picante, que hacen el deleite de propios y extraños.
Las postas de pescado, camarones al petróleo de Ciudad Madero, para rematar con un buen café, una exquisita bebida preparada, la deliciosa agua de jobito, una huapilla bien fría, sin olvidar las irreemplazables “duquesas”.
Resaltan las gorditas de horno en Ciudad Mante, el cabrito enchilado, el huatape de camarón, atole de maíz de Camargo; enchiladas tamaulipecas, atole de miel de maguey, vino mezcal de tuna o la chocha de la parte centro o los langostinos a la mantequilla de Gómez Farías.
Durante la pasada administración estatal se creó la ruta gastronomía “Del mar a la laguna” a la cual no se le dio el seguimiento necesario para que se considerara y estuviera dentro del mapa nacional de rutas de la comida.
“Nosotros estamos trabajando con los restauranteros para generar una que abarque todos los espacios del Estado y tomar esto como otra de nuestras grandes fortalezas que tenemos” dijo la Secretaría de turismo, María Isabel Gómez Castro.
En tanto los olores y sabores de nuestros alimentos, que se han perfeccionado con el paso de los años, son aderezados con historias y tradición, dando un sabor peculiar a esta tierra hospitalaria del huapango, polkas y cueras.
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