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Análisismiércoles, 1 de enero de 2025

Expediente Confidencial / Terrorismo en Nueva Orleans

Cuando la ultraizquierda no puede obtener el poder engañando a la gente para que vote por sus aliados, el camino para intentar obtenerlo a la mala siempre es el mismo: asesinar.

Así ha sido con los Montoneros, las Panteras Negras, la ETA y todos los grupúsculos que se han inventado con diversos pretextos y pantallas, pero cuyo propósito siempre ha sido el mismo: arrebatar para obtener lo que no pueden ganar por la buena.

Y en esa misma línea se inscribe lo ocurrido en Nueva Orleans, donde un criminal atropelló a 45 personas, matando a 15, mientras también le disparaba a una multitud.

Las víctimas incluyen a un estudiante de enfermería, un padre de dos hijos y una estrella del fútbol americano colegial.

El terrorista fue identificado como Shamsud Din Jabber, de 42 años, quien murió en un tiroteo con dos valientes policías que le enfrentaron y resultaron malheridos.

En la camioneta de Din Jabber ondeaba la bandera del ISIS.

Tras el ataque, se supo que Din Jabber había colocado, además, tres artefactos explosivos en la misma calle.

Y la policía encontró una hielera con explosivos en el vehículo.

Din Jabber quería más muertes, quería una carnicería más devastadora.

Entre las personas que asesinó Din Jabber estaba Nikyra Cheyenne Dedeaux, de 18 años, quien se había graduado de la preparatoria y se escapó para celebrar el Año Nuevo en Bourbon Street con su primo y su amigo Zion Parsons, también de 18 años.

Nikyra, afroamericana, corrió sobre la calle al escuchar los disparos y Din Jabber aprovechó para embestirla con su camioneta.

“Sólo quiero ver a mi bebé”, gritaba su madre, al llegar al sitio de la tragedia.

Reggie Hunter, de 37, había ido a celebrar el Año Nuevo con su primo, con quien iría a ver, a la mañana siguiente, el Sugar Bowl.

Afroamericano también, Reggie era papá de dos hijos, uno de 12 y otro apenas un bebé de seis meses, quien por culpa del odio y la locura de Din Jabber ahora quedarán huérfanos.

El terrorista también asesinó a Nicole Pérez, latina de 27 que dejó huérfano a un niño de 4.

Kimberly Usher-Fall, su jefa en KR Industries, abrió una cuenta de GoFundMe para hacer acopio de recursos para su funeral.

Y Usher-Fall es blanca, una “red neck”, dirían los Woke llenos de odio, el mismo odio fanático que movió a Din Jabber para asesinar, ese odio que nos divide como sociedad.

Como siempre ocurre cuando el terrorismo islámico muestra su odio asesino, sus gobiernos afines intentan encubrir la verdad.

Aquí, en la propia madrugada de Año Nuevo, el FBI negaba que lo de Nueva Orleans fuera un acto terrorista, cuando ya la alcaldesa de Nueva Orleans, LaToya Cantrell, y la superintendente de policía, Anne Kirkpatrick, lo calificaron así.

Ante las imágenes de la camioneta del asesino con una bandera del ISIS circulando por las redes y la presión de la opinión pública, al FBI no le quedó de otra que aceptar que era un ataque terrorista.

El caso de Jabbar es otra muestra de que la extrema izquierda es un virus ideológico que destruye la vida de quien se deja adoctrinar y lo contrae.

Jabbar fue militar estadounidense y sirvió en Afganistán, llegando a ser sargento.

Probablemente, ahí se contaminó de la ideología terrorista islámica o fue contactado por el ISIS, porque, al regresar a Estados Unidos, su comportamiento empezó a dar tumbos.

El punto es que Jabbar acabó viviendo en una comuna de inmigrantes musulmanes asentada en Texas, con ovejas bordeando su casa rodante y cerca de una mezquita, dedicando su tiempo a hacer videos del Corán, pese a estar endeudadisimo.

Tan fanático, loco y perdedor acabó Jabbar que una vecina le dijo a la prensa que sólo hablaba urdu, el idioma nacional de Pakistán.

Pese a que tenía deudas por 40 mil dólares, el año pasado viajó a Egipto por 10 días ¿Con qué dinero? ¿A qué? (https://tinyurl.com/4uzrxukk)

Bueno, esas preguntas se respondieron con la masacre que cometió.

Jabbar no es el primer caso de un afroamericano reclutado por la extrema izquierda terrorista islámica. Párrafos antes hablamos de los Panteras Negras, cuyos remanentes texanos, en 1989, se aliaron a Nación del Islam.

Y mientras, la ultraizquierda, la izquierda “progresista”, la izquierda Woke, dicen que otros son los que expanden el odio.

Pero no, el odio y la muerte son ellos.

VIDEO: Este es el video que muestra a la camioneta del terrorista entrando a Bourbon Street (https://tinyurl.com/yck74jn7).

Es necesario estar consciente del horror que causa el fanatismo político y religioso.

O que “curioso” que el ISIS estuviera detrás de las amenazas de atentar contra conciertos de Taylor Swift en Austria, que cesaron “mágicamente” cuando la cantante anunció su apoyo a Kamala Harris.

“Coincidencias” ¿Verdad?

MÁS TERROR: Por la mañana del lunes, una Tesla Cybertruck estalló ante las puertas del Hotel Trump de Las Vegas. El hecho se investiga como otro ataque terrorista. En este caso, el conductor murió en el estallido. Siete personas resultaron heridas.

Cabe señalar que el vehículo fue alquilado en la aplicación Turo, igual que la camioneta del terrorista de Nueva Orleans (https://tinyurl.com/2zhztfr3)

MÁS ODIO: Hace unos días, el LA Times publicó una nota titulada “Los izquierdistas buscan informar, no inflamar”, haciendo alusión a un podcast creado por dos Woke donde se habla de la derecha ¿Cómo se llama el podcast? “Conoce a tu enemigo”.

Y es que para los izquierdistas Woke, eso son quienes piensan diferente: “enemigos”.

Y son los mismitos que dicen que en X hay odio y en Bluesky, su red social exclusiva para quienes piensan como ellos, hay “armonía”.

El chiste se contaría solo si no fuera porque el odio Woke es muy serio y tiene graves consecuencias

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com

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