La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros inauguraron el primer Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar del país, ante empresarios y servidores públicos federales y estatales
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A pocos días de iniciar un nuevo ciclo escolar, es necesario anticipar y organizar las actividades comunes para ello según las circunstancias, por ejemplo, respecto del cambio de nivel o del grado escolar en que los hijos habrán de incorporarse; en este proceso, cambiante según el calendario, para muchos resulta el regreso a la rutina, para otros representa la inauguración de nuevas actividades en virtud de ser la primera vez que tendrán que separase de sus vástagos para ingresarlos a la escuela; en otro sentido, quizá también haya padres de familia que agradezcan este retorno a las instituciones educativas, pues les significa el desahogo de responsabilidades para otorgárselas a los profesores.
Más allá de los criterios personales propios del regreso a clases, es deber y obligación de los padres establecer un vínculo permanente con las autoridades de la institución con el propósito de compartir responsabilidades y lograr que los objetivos de la educación puedan alcanzarse, esto tiene que ver con el cumplimiento de la normas y reglamentos establecidos en los planes y programas institucionales, así como para lograr la participación en todas las actividades inherentes en los procesos educacionales.
Bajo estas consideraciones, es necesario entonces prepararse para el regreso a la escuela, hacer a un lado las comodidades y facilidades que se tuvieron con estas vacaciones terminadas y modificarlas para evitar reprogramarse el mismo día para presentarse a la escuela; entre las cosas que se tienen que readaptar sería la de levantarse temprano, asearse, tomar el desayuno, considerar el tiempo y la distancia, para definir la hora de salida de la casa.
Los papás primerizos no solo deben tomar en cuenta su personal experiencia, sino desde el principio deben, en primera instancia, alentar a los niños o niñas sobre las expectativas que la escuela les va a enseñar, además de mantener la armonía y buena relación que deben establecer con sus compañeros de clase; si deben portar un uniforme, procurar que lo mantengan limpio, aunque esto es muy complicado, que no descuiden o dejen en cualquier lugar el suéter, no dejar la mochila abierta o con los útiles fuera de su lugar, tampoco dejarles que lleven un aparato celular a la escuela, tal vez estas recomendaciones les puedan facilitar su nuevo ingreso a la escuela.
Para los estudiantes que transitan de un nivel a otro, aunque ya tienen una serie de hábitos costumbristas, ese necesario hacerles notar que el cambio de nivel necesita un cambio de actitudes, pues habrán de enfrentarse a otro tipo de exigencias académicas, de disciplina y de compromiso para cumplir con sus diferentes obligaciones, desde el horario hasta la portación de un nuevo uniforme, de materias y actividades tecnológicas que no se tenían y que en una nueva escuela tendrán que atender.
No se puede soslayar que todo principio de nuevas actividades también provoca incertidumbre ante lo nuevo y probablemente desconocido, sin embargo, la motivación y orientación de la familia es muy importante para propiciar un estado de ánimo que ayude a identificarse con las nuevas formas de enseñar y aprender, por supuesto que estas acciones entre padres e hijos traerán consigo, como posibilidad, que la incorporación a un nuevo modelo educativo sea para bien de todos, particularmente de los estudiantes.
Sin duda, aunque hay responsabilidades compartidas en el inicio de las actividades escolares, la familia tiene un papel fundamental para que el sistema funcione lo mejor posible, desde el deber de inculcar a los hijos e hijas los valores que todo estudiante debe aplicar en sus quehaceres escolares, verbigracia, entre otros, el respeto, compromiso, responsabilidad, trabajo; dicho de otra manera, estas actitudes y comportamientos le abonarán a su formación y preparación para el futuro, que al final se traduce en mejorar las condiciones actuales en las que se vive; por eso, muchos le llaman a la escuela y al estudio la mejor herencia para los hijos.
En independencia a las formas de comportamiento familiar ante el próximo inicio de clases, existen necesidades por satisfacer y que, año con año, deben considerarse, desde el presupuesto especial hasta el reajuste en las actividades normales, en este sentido, respecto del dinero, hay que tener presente la cooperación voluntaria de padres para el mantenimiento, la realización de eventos especiales y los viajes de estudio, ajustar los tiempos para que se distribuya el tiempo, especialmente para las mamás, porque tienen que vigilar que los hijos se levanten a buena hora, se desayunen, revisen la mochila, los lleven a la escuela y después corran para el trabajo.
Ante las circunstancias, también se debe tener en cuenta la compra de los útiles escolares, los uniformes, los zapatos, libros, en fin, todo aquello que constituye el material de uso para los alumnos y alumnas; aunque también pueden revisarse los uniformes ya usados previamente, solo hay que revisarlos para que se les puedan hacer los arreglos necesarios, en su caso, lavarlos y plancharlos, aprovechar las libretas que no se terminaron, etc.
Finalmente, aunque cada familia y sus integrantes tienen conciencia de lo que les espera, vale la pena considerar, de manera anticipada y oportuna, todo lo que será necesario para no sufrir ningún contratiempo que altere el buen principio del calendario escolar, por ello, tal vez, hay que considerar estas y otras recomendaciones.