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Análisislunes, 15 de diciembre de 2025

En serio, con ovarios

Para Kari y todas quienes integran Con Ovarios con admiración y cariño, pues han dado su vida entera buscando justicia.

En febrero de este 2025 escribí sobre el monstruo ese disfrazado de ginecólogo, Jesús N. Esta semana lo vincularon a proceso. Había huido a los Estados Unidos y lo atraparon.

Más de 70 mujeres denunciaron violencia obstétrica, negligencia médica y prácticas sistemáticas que dejaron secuelas físicas, psicológicas y, en los casos más graves, el sufrimiento o la muerte de sus bebés.

La captura de Jesús N. en Estados Unidos y su posterior deportación a México no borran los años de impunidad, sino que evidencian algo aún más grave: si el colectivo no hubiera insistido, hoy seguiría ejerciendo en total impunidad.

La justicia llegó tarde y llegó empujada. No fue voluntad institucional, fue presión social organizada, pero fue. Hay un atisbo de esperanza de que la justicia se abra camino entre tanta negligencia, tanto dolor y tanto perdido.

Las palabras de las madres atraviesan cualquier intento de tibieza. Una de ellas lo dijo con claridad brutal:

No hay metáfora posible frente a una cuna vacía ni frente a un sistema que protegió al agresor más que a las víctimas.

Cárcel. Es el único destino que Jesús N. merece en este mundo y en el otro, el infierno.

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