Nada Personal / Violencia escolar
Lo sucedido en el Plantel 10 del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala es el vivo reflejo de la violencia e intolerancia que ha penetrado a la adolescencia.
Desde donde se le vea, el hecho es reprobable, pero más allá de los señalamientos hacia la alumna agresora y la defensa para el estudiante herido con un filoso cúter, el tema debe ser tratado con cautela y total seriedad.
Lo vivido al interior del bachiller apizaquense refleja que algo está sucediendo dentro y fuera de las aulas, pero no sólo eso, también indica que los programas educativos y fomento de valores no han penetrado en la mente de un sector del estudiantado.
Para fortuna Said N. está vivo y en franca recuperación, lo que permite dejar en segundo plano el debate sobre si los protocolos fueron los correctos y si la directora tiene responsabilidad y por ello merecía ser destituida del cargo.
Lo central aquí es ir al fondo de la violencia escolar en las escuelas tlaxcaltecas, conocer sus causas y efectos, para prevenir otra agresión que ponga en peligro la vida de algún estudiante.
La violencia en las aulas es un fenómeno que representa una alarma social y en el debate todos somos responsables, tanto padres como hijos, pero también docentes, autoridades educativas y medios de comunicación.
El problema pudiera abordarse desde la revisión a los planes educativos, o bien desde el trabajo social, la psicología o la sociología, pero eso de nada servirá si cada sector no asume la parte que le corresponde.
La violencia en el hogar, la falta de atención o el abuso pueden influir en la conducta de un niño. En otros casos, los estudiantes se involucran en la violencia escolar para encajar o ser aceptados en un grupo social.
Los medios de comunicación también son parte del problema por la violencia que transmiten, lo que puede desensibilizar a los jóvenes y normalizar esas actitudes.
La prevención es clave en la lucha contra la violencia escolar y en ella deberían participar, primero los padres y, en segundo plano, los docentes, para fomentar un entorno seguro.
Enseñar a los estudiantes sobre empatía, respeto y resolución de conflictos es fundamental para no lamentar agresiones como la que vivió Said N.
El desafío es grande y en las manos de la sociedad tlaxcalteca está brindar la adecuada atención a la violencia escolar, de lo contrario en unos años estaremos lamentándonos de la descomposición social de las nuevas generaciones.
¡A temblar!
El caso del ex presidente de Tlaltelulco se suma a una lista creciente de exfuncionarios municipales procesados por delitos similares, pues en mayo de 2024, el ex alcalde de Zacatelco, Hildeberto N., fue detenido por uso ilícito de atribuciones.
Posteriormente, en junio del mismo año, Eymard N., de Panotla, fue vinculado a proceso por peculado y se mantiene en reclusión.
Sin embargo, el exalcalde de Zacatelco recobró su libertad tras recibir una sentencia de seis meses, además de cubrir una reparación de daño por dos millones 233 mil 877 pesos.
Esa detención fue en diciembre de 2023 después de que los tres señalados recibieron un mandato judicial; sin embargo, las autoridades decidieron aprehender a los ex funcionarios para trasladarlos al Cereso bajo prisión preventiva.













