Con 40 años como betunero en la capital tlaxcalteca, José Domínguez Reyes, desde semanas antes a través de la prensa escrita, la radio y televisión, recuerda que se enteró del eclipse, por eso el 11 de julio de 1991, dejó temprano su puesto de trabajo y se dirigió a su casa.
Pude ver las estrellas en pleno día cuando se tapo el Sol, mis hijos estaban pequeños y no los dejé que salieran a verlo, solo dejé que lo vieran por televisión previniendo que tuvieran una afectación, relata.
Recuerda que creció la demanda considerablemente de este vidrio, por lo que trataron de mantener su precio normal (que en ese momento era de ocho pesos).
Díaz de la Mora expresa que la radio era el medio más inmediato de comunicarse con la gente, pues ante la precariedad del internet y el fallo en las líneas telefónicas, los tlaxcaltecas buscaban tener la información oportuna y certera.
El 11 de julio, la mayoría de las actividades escolares fueron suspendidas, aunque no en todos los casos, en los centros laborales dieron tiempo para admirar el ocultamiento del Sol.
EXPECTATIVA, ALEGRÍA Y MIEDO, LAS REACCIONES ANTE EL ECLIPSE
Debido a que las deficiencias visuales serían registradas 24 o 72 horas después de haber ocurrido el eclipse los nosocomios brindaron atención continua.
Durante el avistamiento del eclipse de fin de siglo, fueron instalados cuatro puestos médicos.
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En su primera plana, El Sol de Tlaxcala dejó escrito para la historia “el gran día del eclipse total de Sol de fines del siglo XX”, un espectáculo natural que pudo ser apreciado en 20 estados de la República mexicana.
Meses antes, el Diario de los Tlaxcaltecas daba puntual seguimiento de cómo se desarrollaría el eclipse y explicaba a la población qué precauciones debería tomar para no sufrir daños oculares; asimismo, orientaba sobre los espacios idóneos para apreciarlo de manera adecuada.
A menos de una década de concluir el siglo XX, la “memoria de papel” da cuenta que este fenómeno natural generó amplia expectativa, por lo que personas provenientes de los estados de Puebla, Morelos, el entonces Distrito Federal, Oaxaca, Jalisco y Veracruz se dieron cita en el complejo arqueológico Cacaxtla-Xochitécatl para apreciar el espectáculo.
Hace 31 años, Tlaxcala se oscureció en pleno día por siete minutos dos segundos como ocurrió en otras 19 entidades federativas, no obstante, el espectáculo del siglo se extendió por dos horas 43 minutos, en las que el Sol recorre 10 mil kilómetros a lo largo del mundo.
El histórico eclipse solar, en su fase de totalidad, fue visto en 20 estados de México, Colombia y Brasil, así como Hawái, sitios en los que también pudieron apreciarse a simple vista parcialmente los planetas Venus, Marte, Júpiter y Mercurio.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
Desde su hogar tuvo la dicha de vivir la experiencia, que define como “única”, pues está seguro que en lo que le queda de vida no volverá a pasar.
Para él todo fue misterioso, cuenta que los pollos corrían a sus nidos y los perros aullaban, al sorprenderse cuando se oscureció, reconoce que existió temor al ver las nubes de la Malinche diferentes.
Dice no arrepentirse de no dejar ver el eclipse a sus hijos, pues creía que tenían la vista “tierna” y podrían quedar ciegos, además escuchaba decir a sus vecinos y algunos clientes que el oscurecimiento en el día podría causar enfermedades, desgracias mundiales o que no volvería a verse la luz del sol nuevamente.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
A primera hora del 11 de julio de 1991, Adolfo Portilla, quien atiende una ferretería de nombre “el hojalaterito”, ubicada en el municipio capitalino, no se daba abasto con la venta de cristales oscuros que utilizan para los cascos de los soldadores, pues la gente los buscaba para observar el eclipse.
Con el objetivo de poder ser testigos de esta fecha, Adolfo acompañado de su amigo Pedro guardaron dos vidrios para también observar el eclipsey asegura que no hubo ningún daño a la retina o al globo ocular con este método.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
Yolanda Molina, enfermera retirada, ese día admiró el eclipse desde su casa, emocionada platica a El Sol de Tlaxcala que al tener la información necesaria de las precauciones que tenían que tomar estaba consciente que no tendría ningún daño a su salud.
Aunque esto no fue causa para no admirarse de la naturaleza, comenta que los gallos y aves se ocultaban ante la obscuridad en el día, lo que en algunos casos generó miedo, aunque expresa que los mitos que rondan alrededor de los eclipses, como que niños y mujeres embarazadas tenían que protegerse fueron menos.
El historiador, Armando Díaz de la Mora, relata que, durante su colaboración en los medios de comunicación en este evento, tuvieron una transmisión a nivel estatal con enlaces principalmente con colaboradores en la zona arqueológica de Cacaxtla, por la trascendencia del número de visitantes recibidos.
Refiere que el oscurecimiento se dio en punto de las 13 horas con 23 minutos y terminó siete minutos después, lo que le mereció ser llamado el “eclipse del siglo”, durante el programa radiofónico recibieron cientos de llamadas, algunas de preocupación por las mujeres embarazadas y personas con algunas enfermedades.
Las líneas telefónicas se vieron saturadas, ante la polémica causada, algunas personas ponían tijeras en las puertas de sus casas y otras se escondieron, aunque la mayoría disfrutó de su observación.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
La iglesia también jugó un papel fundamental, explica el vocero de la Diócesis de Tlaxcala, Ranulfo Rojas Bretón, comenta que desde semanas antes del avistamiento, explicaron a la feligresía que este fenómeno no era motivo de asustarse.
Gratamente relató que pocas fueron las personas que se acercaron a él para manifestarle creencias de que un eclipse podría provocar daños, al contrario, se manifestó satisfecho al ver que la mayoría decidió desde sus casas disfrutar el espectáculo.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
Aunque el eclipse total de Sol pudo ser visto en todo el territorio tlaxcalteca, cientos de personas lo hicieron desde la zona arqueológica de Cacaxtla, no solo tlaxcaltecas se dieron cita para apreciar el fenómeno, sino también visitantes nacionales y extranjeros.
Pese a lo importante del llamado “espectáculo del siglo”, algunas personas mostraron miedo ante lo desconocido, también les ganó el asombro pues era un fenómeno que en su vida jamás habían visto y difícilmente volverían a ver.
Durante una conferencia de prensa ofrecida por integrantes de la Sociedad de Geografía, Historia, Estadística y Literatura, sostuvieron que al eclipse observado en 1991 le antecedieron uno sucedido el 19 de septiembre de 1923, y otro el 7 de marzo de 1970.
No obstante, la expectativa causada permitió que la seguridad fuera garantizada al transcurrir el fenómeno sin incidentes, pues en las diferentes vías de comunicación existió civilidad para apreciar el momento de oscurecimiento y muchas familias decidieron visualizarlo desde sus hogares.
La coordinación interinstitucional fue primordial, días antes del eclipse de Sol el Gobierno del Estado integró un “Comité para la Observación del Eclipse”, que fue coordinado por Protección Civil, con el establecimiento de un decálogo para observar con seguridad el fenómeno natural.
En las páginas de El Sol de Tlaxcala, la indicación era “sin perder la vista, no pierda de vista el eclipse”, con el llamado a la ciudadanía de que observara el eclipse por métodos indirectos, es decir, la televisión o con mecanismos de proyección en pantallas o superficies opacas.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
Reiteradamente llamaban a no ver el Sol directamente para evitar problemas oculares; las autoridades hacían énfasis en que si las personas decidían bajo su responsabilidad admirar el Sol durante el eclipse, lo hicieran con los filtros autorizados por la Secretaría de Salud, en caso de no contar con filtros el llamado era reiterado a no hacerlo.
Los anteojos oscuros y polarizados no eran aprobados por las autoridades sanitarias para apreciar el fenómeno, además hacían un estricto llamado a no exceder los cinco minutos de observación.
La sociedad astronómica advertía constantemente de las medidas que deben tomar en cuenta, con la intención de evitar una posible ceguera, eran enfáticos en no observar directamente al Astro Rey y la utilización de filtros para evitar afecciones de salud.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
Debido a que estosfenómenos naturales tienen presencia periódica por el movimiento de los astros, en 1991 esta tendencia provocó que el Sol se ocultara y un aumento en la velocidad del viento, bajas temperaturas que alcanzaron hasta los 15 grados Celsius, luz desviada o tenue.
Por ello, al ser observado directamente podría causar daños transitorios o irreversibles a la retina, el cristalino o la córnea e incluso la pérdida parcial o total de la vista.
Tlaxcala, específicamente la zona de Cacaxtla, fue el escenario ideal para visualizar uno de los fenómenos más importantes del siglo, además concentró a astrónomos de diferentes nacionalidades, pues la observación contribuyó en su práctica profesional.
/ Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala
Para el avistamiento fueron contemplados diversos números artísticos y conferencias magistrales, los grupos de danza, así como de música prehispánica de la Universidad Autónoma de Tlaxcala amenizaron la concentración de cientos de personas en la zona arqueológica, ubicada en Nativitas.
A través de las danzas se hicieron representaciones sobre el fenómeno que se produce y da como resultado un eclipse total de Sol, la alineación de los tres astros, el Sol, la Luna y la Tierra, que provocan que en pleno día se oscurezca.