Comentarios y Algo Más | Muerte en la tarde
Después de publicar en 1927, “Fiesta”; en 1932 publicaría “Muerte en la Tarde”. La última de la serie, “Verano Peligroso” fue ofertada al público lector en 1961; días antes de su suicidio.
Nada imaginario hay en su obra. Todo es real. La vida de un torero, termina no siempre, en la arena de la plaza. Pero cuando el destino lo quiere se da. En otras ocasiones, finaliza en el quirófano, o en la entrada.
El premio Nobel de Literatura en 1954, con categoría de escritor consagrado, en su prosa, proyectó hacía el futuro la crudeza de la desgracia taurina.
Vicente Ruíz “El Soro”, esa trágica tarde, había cortado también dos apéndices. Un desafortunado percance le impediría seguir su carrera de matador de toros. Solo volvió a caminar, apoyado en dos muletas de madera o metal. No volvió a torear.
El ganadero Juan Luis Brandes, dueño de Salayero y Brandes, fue asesinado en 1988, por uno de sus empleados.
Los miembros de la cuadrilla de Francisco Rivera “Paquirri,” perdieron la vida, en un accidente automovilístico.
José Cubero “Yiyo”, un año después del desdichado septiembre de 1984, moriría también. En uno próximo referiré cómo sucedió.
Por todo lo acontecido en la infortunada corrida de Pozoblanco, y después de ella, el cronista, ya ignorado, llamó a ese anuncio: “Cartel maldito”.















