#TodoComunica / Comunicación no violenta para atender la Nom-035
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónAcciones indirectas como la indiferencia premeditada, el silencio manipulador, respuestas evasivas, señalamientos y rumores para desprestigiar, estrategias para aislar y desestabilizar en el ambiente laboral, son expresiones de Violencia Pasiva y pueden constituir violaciones a la NOM-035-STPS-2018, que regula factores de riesgo psicosocial en el trabajo, cuyas multas pueden superar el millón de pesos, dependiendo el caso.
En México, cualquier comportamiento o acción dentro del lugar de trabajo que sea injusto, ventajoso o que cause daño emocional o físico al trabajador se considera como abuso laboral, y se integra por conductas que generalmente implican abuso de poder por parte de un superior o compañeros de trabajo y se manifiestan con presión psicológica, incumplimiento de derechos, carga excesiva de tareas, discriminación, condiciones de trabajo peligrosas y acoso laboral (Mobbing).
De acuerdo con los datos estadísticos disponibles, en nuestro país más del 20 % de las personas trabajadoras admiten haber sufrido violencia o acoso durante su vida laboral, y la tendencia indica que las personas que más lo padecen son las mujeres. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reportan que 4 de cada 10 personas abandonan su trabajo por acoso sexual laboral.
En el caso del Mobbing -que incluye violencia psicológica o física por parte de superiores o compañeros- representa el 3.4 % del total de renuncias en México. Ese tipo de agresiones se encuadran como Violencia Pasiva y es una práctica común que puede atenderse desde la Comunicación No Violenta.
Marshall Rossenberg, impulsor de la Comunicación No Violenta (CNV) -cuyo libro lleva el mismo título- refiere que una pregunta clave del modelo es: ¿Qué necesidades, deseos, expectativas, esperanzas o valores no se han visto satisfechos? Y es aplicable a cualquier tipo de relación personal, familiar, laboral e incluso política. La CNV se ha aplicado, incluso, en situaciones de conflictos bélicos.
Las actitudes y expresiones que implica la Violencia Pasiva -que en muchas ocasiones puede desembocar en Violencia Física- son omisiones intencionales como ignorar para generar ansiedad o usar el silencio para controlar, y puede provocar heridas emocionales profundas por impotencia y frustración en la víctima, e incluso cuando hay indiferencia de quienes son observadores pasivos, genera entornos tóxicos de trabajo.
Este fin de semana participé en un podcast que se titula “Terapia de Grupo”, y dialogamos sobre los cuatro pasos de la CNV, como alternativa para afrontar la Violencia Pasiva: 1) Observación sin juicio de lo que sucede, 2) Expresión de sentimientos, 3) Establecimiento de necesidades y 4) Petición clara positiva sin exigencias. Todo el proceso está encaminado a reducir la agresividad y el estrés, y se ha demostrado que tiene impacto en la resolución de conflictos y en la salud emocional.
Evidentemente, como muchos actos de la humanidad, la CNV requiere buena voluntad, solidaridad, sinceridad y empatía, a fin de construir relaciones de confianza y calidad. Sin embargo, en nuestra sociedad nos educan para pensar y reaccionar, y no en sentir y dialogar, porque hablar no significa comunicar.